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El PAN o 'La llamada de la tribu”

El clientelismo de los dirigentes sólo puede extirparse mediante su expulsión, privándolos de los cargos, limpiando la casa a fondo

OPINIÓN

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El espíritu tribal sigue hoy vigente, a pesar de las apariencias. Karl Poper nombraba “la llamada de la tribu” al “irracionalismo primitivo” que habita en cada uno de nosotros. Recientemente, Mario Vargas Llosa lo ha traído al tapete de la discusión. “La llamada de la tribu” no es otra cosa que la impugnación de la sociedad civilizada. Es el regreso a la comunidad tradicional mediante la supresión de la voluntad del individuo, cuando se exigía la adhesión incondicional al chamán o al cacique, al sacerdote o al caudillo. El individuo abdicaba de su responsabilidad. Una sociedad significada por el gregarismo y la ausencia de libertad personal o, como escribe Vargas Llosa, en donde el individuo se encontraba “liberado de responsabilidades, sometido, igual que el animal en la manada, el hato, o el ser humano en la pandilla o la hinchada” (La llamada de la tribu, 2018). El sábado, el PAN dio muestra de esa irresistible atracción. Damián Zepeda, presidente del PAN, impuesto por el exdirigente Ricardo Anaya, se autonombró coordinador de la bancada en el Senado. La medida, acre y ampliamente criticada, exhibe lo que es hoy el partido, una empresa de colocación y favores. A contrapelo de la vocación democrática, esta cofradía de pepenadores ha terminado por sepultar a un partido histórico. Este tipo de mañas son las que la ciudadanía rechazó el 1 de julio. La dirigencia del PAN no quiere enterarse de que no sólo perdieron las elecciones, sino que deshicieron el partido. Ante esta crisi, se antoja que la única salida del PAN es su dispersión. El clientelismo de los dirigentes, sólo puede extirparse mediante su expulsión, privándolos de los cargos, limpiando la casa a fondo. Anaya, Zepeda, Marko Cortés (hay que ser cursi para escribirlo con k), etcétera, deben asumir su responsabilidad; también el CEN, cómplice de la descomposición, anunciada cuando fomentó el autoritarismo de su presidente a la hora de elegir candidato a la Presidencia. DIACRÍTICO. “La tribu” está de vuelta. Nadie se responsabiliza, ni levanta la voz. El PAN no es ya una opción política al servicio de los mexicanos, tan sólo es una timba donde juegan al Monopoly.  
JCAMACHO68@GMAIL.COM @CAMACHO_JORGE