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Jesús Ángel Duarte Téllez. Energías limpias: Acelerar el paso

Otro de los retos que nuestro país enfrenta es llevar fuentes estables de electricidad a los segmentos que continúan excluidos, que suelen habitar zonas rurales

OPINIÓN

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Es indudable que nos encontramos en el umbral de una nueva era marcada por las energías limpias, en la que México está llamado a ser protagonista. Como nación, resulta imperativo acelerar nuestra transición energética para contar con un modelo sostenible, que nos permita dar respuesta al aumento constante de la demanda de energía, pero al mismo tiempo cumplir con nuestros objetivos climáticos y hacer frente a los retos colectivos y sociales que implica dicha misión. Si bien los cambios legislativos del sector energético en los últimos años han establecido una mayor apertura para la industria, aún persisten desafíos significativos. Actualmente, México tiene la capacidad instalada para generar el 23 por ciento del total de su energía de fuentes renovables, lo que nos sitúa por debajo del promedio mundial (24 por ciento), pero además muy lejos aún del promedio latinoamericano, que ya supera el 50 por ciento; en ese sentido, el Estado mexicano ha adoptado como meta generar el 35por ciento de su energía eléctrica mediante fuentes limpias para el año 2024, lo que representa un salto ambicioso. No obstante existe un largo camino por recorrer, sobresalen avances que permiten ser optimistas. En los últimos cuatro años, nuestro país se ha posicionado entre los 10 destinos más atractivos para la inversión en energías renovables a nivel mundial, de acuerdo a los últimos estudios de tendencias realizados por el PNUMA. De esta manera, se han concretado inversiones por 10 mil millones de dólares desde el año 2015, que harán posible construir, en los próximos 3 años, 69 nuevos parques y centrales solares y eólicas en diversas regiones. Ante este escenario, hay algunas medidas que han recomendado los expertos, tales como: modernizar la red eléctrica nacional, así como robustecer la infraestructura de distribución y transmisión; continuar desarrollando un amplio mercado de certificados de energías limpias; resolver acertadamente el tema de la oposición local a ciertos proyectos de generación eléctrica, para lo cual se requiere una gran sensibilidad social y procesos de gobernanza comunitaria; incentivar los esquemas de generación distribuida (gestión descentralizada); y por supuesto, se deben seguir expandiendo todos los estímulos fiscales y económicos para detonar un crecimiento más dinámico. Por otra parte, y a pesar de haber alcanzado una tasa alta de electrificación, otro de los retos que nuestro país enfrenta es llevar fuentes estables de electricidad a los segmentos que continúan excluidos, y que habitan principalmente en zonas rurales. México reúne todas las condiciones para convertirse en un auténtico líder energético y ambiental, capaz de aprovechar su enorme potencial. Para conseguirlo, se deberán desplegar políticas claras, con una regulación certera y con un ambiente propicio para atraer los capitales necesarios.  
JESU?S A?NGEL DUARTE TE?LLEZ INTERNACIONALISTA, ESPECIALISTA EN FORMULACIO?N DE POLI?TICAS PU?BLICAS