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AMLO y Cervera

Ambos son obsesivos con el trabajo y sin debilidades

OPINIÓN

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Hace unos días, en una comida convocada por El Heraldo de México, conocí a Jorge Carlos Ramírez Marín, quien ha ocupado distintos cargos de elección en Yucatán, su estado natal, en donde fue descartado por el peñismo como candidato a gobernador en la elección del 1 de julio, y se convirtió en el único candidato al Senado que ganó la elección. Al final, le hice una pregunta que había querido formularle a un priista como él, uno de los más sólidos en dos sentidos: tiene arraigo social y es (junto con otra paisana, Dulce María Sauri), uno de los escasos cuadros del partido con una respetada carrera en el Congreso, donde ha sido presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados. “¿El liderazgo y el carácter de López Obrador no te recuerdan al liderazgo de Víctor Cervera?”. (Cervera mantuvo un cacicazgo de 30 años y es el único yucateco que ha gobernado el estado dos veces, 10 años. Es considerado uno de los mejores gobernantes, un hombre de Estado, también represor de opositores, ejemplo de populismo y poseedor de una mano dura y un control absoluto del poder). Ramírez Marín se mostró de acuerdo: dos personajes obsesivos con el trabajo, sin debilidades por los excesos, los viajes y el dinero: nada que no sea la política. Cervera sólo tenía otra pasión, la ganadería. El Peje es un fanático del beisbol. El comentario sobre las semejanzas de dos políticos del sureste con un gran liderazgo social y acusados de populistas y de mandar al diablo a las instituciones –ambos desacataron resoluciones de un juez–, me volvió ayer de golpe cuando leí esta declaración de Claudia Ruiz Massieu: “Hay que salir de los despachos, vamos a volver a nuestro origen, más cercanía con la tierra y con las bases”. Además de reinventar al PRI, dándole un nuevo nombre, su sobrevivencia reclama de políticos como Cervera y AMLO, con un profundo trabajo de base. ¿Quiénes en el PRI tienen ese arrastre entre la gente? Lo tenía René Juárez, con un liderazgo similar en Guerrero. Él ya no está. ¿Quiénes más? Cervera comenzó como gestor de los campesinos henequeneros y de ahí saltó al congreso estatal. López Obrador lo hizo como delegado del Instituto Nacional Indigenista en Tabasco, en donde hacía lo mismo que Cervera: se levantaba antes de que amaneciera y se iba a recorrer el estado y a visitar comunidades de las que ambos no volvían hasta el anochecer. Algo que comparten es la audacia para crear programas sociales criticados por la oposición. Antes de que López Obrador creara las pensiones para los viejos, Cervera ya había inventado distintos programas para los campesinos y repartido lavadoras, tinacos, bicicletas y hasta hornos para las abuelas mayas. En el PRI, los excesos, la corrupción y la distancia respecto de los ciudadanos aniquiló esos liderazgos sin los cuales será muy difícil que el partido se levante de la lona.