Haz tu denuncia aquí

Acuerdo habemus, pero…

Ha trascendido que el nuevo acuerdo con EU tendrá vigencia de 16 años

OPINIÓN

·
Los analistas políticos y financieros bisoños empezaron a festejar muy temprano el día de ayer que México y Estados Unidos habían firmado un principio de Acuerdo Comercial bilateral que sustituye al TLCAN, que favorece a los dos países. “Great”, dijo Trump; “Negociación exitosa, que refleja un equilibrio entre los intereses de ambos países y aporta certidumbre a los agentes económicos…”, afirmó la Presidencia de la República. Nadie sabe bien a bien el contenido a detalle de los 30 capítulos que durante más de un año revisaron los negociadores de ambos países, pero “echaron las campanas al vuelo”. El equipo mexicano, que encabezó el secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, declaró reiteradamente que México rechazaría la cláusula Sunset, propuesta por nuestros principales socios comerciales, que contempla revisar el Tratado cada cinco años; incluso el fin de semana, Jesús Seade, a quien Andrés Manuel López Obrador designó como su negociador para este espinoso asunto, dijo que la susodicha cláusula había quedado fuera. Pero, ¡oh sorpresa! Parece que “nos doraron la píldora”, nos engañaron, pues. Lo que ha trascendido es que el nuevo acuerdo comercial con Estados Unidos tendrá vigencia de 16 años, pero cada 5 o 6 años los equipos de ambas naciones se sentarán a la mesa para revisarlo. O sea que es la misma gata “Sunset” nada más que revolcada, apuntan los observadores políticos objetivos e imparciales quienes, basados en la experiencia azucarera, siempre dijeron que México terminaría cediendo a esta condición de Estados Unidos, porque ya nos habían dado un adelantito con los Acuerdos de Suspensión Azucareros” firmados en 2014, que norman y regulan la comercialización del dulce, de acuerdo a las necesidades del mercado norteamericano, y que se revisan, supuestamente, cada 5 años. La realidad es que a la multicitada clausulita el secretario de Economía de México le dio más importancia de lo que tenía, o fue parte de su estrategia, comenta un destacado especialista, quien explica: Estados Unidos podría haber matado el TLCAN cuando se le diera su gana, sólo tenía que avisar con seis meses de anticipación. Obama y Clinton, pudieron haberlo hecho, agrega. Claro, México nunca se imaginó que llegaría a la presidencia de los Estados Unidos el “loquito pata suelta” de la extrema derecha estadounidense, quien prometió en campaña que le daría cuello al TLCAN porque según él, era desventajoso para su país. Lo que nadie puede discutir, es que sea cual sea el contenido a detalle de los 30 capítulos que se negociaron, el hecho que exista un nuevo acuerdo en principio a cuatro días del sexto y último Informe presidencial es un homerun político para Enrique Peña Nieto, quien bateó mucho más arriba de los 300 que presume Andrés Manuel López Obrador, aunque como éste atrapó la bola en las tribunas, pues está feliz. Si no hubiera sido por Peña, “macanean” al tabasqueño, comentaban ayer los aficionados a la pelota caliente.