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PGR, de ridículo en ridículo

La “justicia” que imparte la Procuraduría General de la República es selectiva, intencionada y manipulable

OPINIÓN

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Vivimos en un país donde la Procuraduría no procura la justicia. Uno donde la Institución encargada de investigar, documentar y probar las injusticias y los actos fuera de la ley, lo hace sólo cuando así conviene al interés de quien la maneja, el presidente. Una dependencia –porque depende de los humores políticos y electorales del gobierno en turno- tan manoseada, que ya no sirve a los mexicanos. La estampa que retrata su descomposición, la podemos encontrar en su cabeza. Alberto Elías Beltrán es cartucho quemado. Un fusible que debió cambiarse hace más de un año, que no le sirve a la Institución, y es nocivo hasta para el gobierno para el que trabaja. El procurador en funciones, que ni siquiera podría serlo, pues no cumple los requisitos para ocupar la silla –10 años, como mínimo, de haberse titulado de abogado-, patrocina el papelón que la PGR desempeña en casos que formarán parte del legado de un sexenio que vive su ocaso. A Elías Beltrán se le fue Elba Esther Gordillo; embistió –en papel de porrista electoral- a Ricardo Anaya para frenar su candidatura; desaceleró en la investigación contra el exgobernador de Chihuahua César Duarte; con-taminó el caso Ayotzinapa; dejó impune La Estafa Maestra; se pasmó frente a las corruptelas de Odebrecht y convirtió en intocable al exdirector de Pemex Emilio Lozoya, salpicado por el asunto. Y ahora le abrió la puerta de la cárcel al exgobernador de Veracruz Javier Duarte al reclasificar la acusación en su contra por delincuencia organizada, que lo obligaba a permanecer en prisión. Va de ridículo en ridículo. Hoy Duarte sigue en la cárcel porque un juez así lo decidió, ante el riesgo de fuga que en su caso existe, y no porque la PGR lo tenga ahí. Quien, en palabras del ex auditor superior de la Federación, Juan Manuel Portal, encabezó “el mayor desfalco a las finanzas públicas en la historia” de nuestro país; no ha podido ser arrinconado por la Procuraduría que es incapaz de sostener los señalamientos que le imputa. Una a una la PGR ha perdido todas las batallas contra el veracruzano. La “justicia” que imparte la PGR es selectiva, intencio-nada y manipulable. La Procuraduría del encargado de despacho es un retrato del sexenio que termina, uno que se va cargando un pesado costal de descrédito y con la opinión pública en su contra. Los tiempos de sus decisiones, y el manejo político de lo judicial, le ha puesto los clavos al ataúd a una institución que está en vías de extinción. Habrá que agradecerle, que, con su tacto de elefante, ha regalado sólidos argumentos sobre la urgencia de una fiscalía autónoma e imparcial. Off the récord Acompañado de su familia y sin ningún político viajando con él, regresará Napoleón Gómez Urrutia. Lo hará el miércoles de la próxima semana. Mantiene su casa en Monterrey, Nuevo León, pero vivirá en la CDMX. Buscará una presidencia de Comisión en el Senado. La habría negociado al aceptar la candidatura plurinominal.