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Concordia y democracia

Gobernar significa hacer política ante todo con los adversarios

OPINIÓN

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La victoria de AMLO y de Morena el pasado 1 de julio es incontestable. La decisión ciudadana apremia una nueva forma de gobernar y de hacer política. Morena recibió democráticamente un mandato de la ciudadanía a la que debe retribuir en los mismos términos. La sanción popular exige que Morena destierre tentaciones autoritarias en virtud de ese mismo sistema que le obliga a gobernar para todos. El servicio al ciudadano por parte de los representantes públicos es un deber que refrena y contiene el totalitarismo. Gobernar un país es la mayor responsabilidad que alguien puede asumir. En un sistema democrático ninguna opción política vence por unanimidad, ni siquiera todos los votos que recibe se deben a la adhesión que despierta. Es cierto que AMLO concentró un voto incondicional a su programa y a su persona, pero también que recibió apoyos de quienes apostaron por terminar con un régimen significado por la corrupción. AMLO y Morena ya no se deben a sus simpatizantes, sino a todos los mexicanos. Gobernar significa hacer política ante todo con los adversarios. Durante la restauración de la República, Ignacio Manuel Altamirano acuñó un término que se volvió lema nacional: “concordia”. Es decir, la capacidad de reunir al servicio de la nación a todos aquellos que, independientemente de su ideología, estaban dispuestos a trabajar por ella. Si se pretende la Cuarta Transformación de la patria, tendrá que ser respetando las luchas y vidas de quienes hicieron posible las Tres Primeras Transformaciones: Miguel Hidalgo, Josefa Ortiz de Domínguez, José María Morelos, Vicente Guerrero, Guadalupe Victoria, los constituyentes del Primer Congreso de Anáhuac y de Apatzingan; Benito Juárez, Francisco I. Madero, Emiliano Zapata, Venustiano Carranza y Lázaro Cárdenas, quienes siempre tuvieron la claridad de no permitir un poder centralizado que gobernara al país como si no existieran las soberanías estatales. A la distancia de más de un siglo, el término “concordia” irrumpe con renovada actualidad y como tarea del Ejecutivo entrante. En democracia, el ejercicio de la autoridad no pasa por el ajuste de cuentas, la revancha y el desquite de ultrajes reales o imaginarios. Todo eso se dirimió en la urnas. La confrontación electoral quedó atrás. Es tiempo de concordia y no de oportunismo, de servicio y no de mezquindad. Los modos y las maneras delatan siempre esa contradicción irresoluble entre las palabras y los hechos de quien se sirve en lo personal de un cargo público. Es grotesco invocar al Che Guevara con bolsos de Carolina Herrera colgados del brazo, así como promover pogromos enfundados en trajes de Hugo Boss. Diacrítico. López Obrador y los representantes electos de Morena deben gobernar para todos los mexicanos de acuerdo con el sistema democrático que nos hemos dado. Es necesario que el legalmente Presidente electo se gane con su actuación la legitimidad.