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Lo que nos llevamos a los pulmones

Las partículas que más preocupan a las autoridades capitalinas son las PM10 y PM2.5; se trata de asbesto, carbón y otros

OPINIÓN

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La actual generación de adultos en edad productiva vivimos dos momentos preocupantes en cuanto a la contaminación del aire. En las décadas de los 70 y 80, nos respiramos cualquier cantidad de plomo que se encontraba en el aire debido a la combustión de los motores que funcionaban con las antiguas gasolinas Nova y Extra. El plomo en sangre provocó en millones de mexicanos afectaciones irreversibles en el sistema nervioso central, en la salud cerebral, descalcificación e hipertensión arterial secundaria. La evidencia científica sobre el envenenamiento por plomo en la población mexicana provocaron políticas públicas para eliminar su presencia en las actividades cotidianas, principalmente en las gasolinas, objetivo logrado en 1996, cuando la nueva tecnología de motores de combustión interna permitió la eliminación de este metal neurotóxico. En estos primeros 20 años del siglo XXI, una nueva contaminación preocupa tanto al gobierno capitalino como a los científicos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM); se trata de las partículas suspendidas PM10 y PM2.5. Como su nombre lo indica, las partículas suspendidas son sólidos que por su tamaño tan pequeño se mantienen en flotación en el aire. Se trata de residuos de asbestos, carbón, metales, materia orgánica y cauchos, entre otros materiales. Llegan a ser tan pequeños, que se alojan en los pulmones y a nivel de alveolos, entran al torrente sanguíneo en el intercambio gaseoso para llegar a todos los órganos del cuerpo humano incluido el cerebro. El problema de la contaminación actual es mayúsculo, ya que a diferencia de lo que ocurría hace 40 años, cuando el plomo estaba perfectamente identificado, ahora desconocemos la naturaleza química de 59 por ciento de los sólidos que respiramos de nuestra atmósfera. Tanya Müller, secretaria del Medio Ambiente, reveló que, del total de partículas suspendidas, 50 por ciento es de 2.5 micras y sólo se sabe que ocho por ciento es carbono negro; 33 por ciento, todo tipo de inorgánicos y el resto es un misterio. Para saber qué respiramos y establecer políticas públicas de combate a este tipo de contaminación, el gobierno capitalino, que comanda José Ramon Amieva, adquirió con el Fondo Ambiental Público un equipo de alta tecnología denominado TAG-GC/MS (Thermal Desorption Aerosol Gas) que será operado por la Facultad de Ciencias de la Atmósfera de la UNAM; es el quinto de esta categoría a nivel mundial. CDMX y UNAM firmaron un convenio para realizar esta investigación. Ojalá no se tarden muchos años. CORAZÓN QUE SÍ SIENTE: A nueve años de su muerte, Michael Jackson fue desbancado. Su álbum Thriller ya no es el más vendido de todos los tiempos; ahora es una compilación de The Eagles con 38 millones de copias vendidas. No cabe duda de que las hegemonías siempre terminan.