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Nadie sabe por quién vota realmente

Un ejemplo es el del actor Gael García Bernal, quien ahora se rasga las vestiduras por la designación de Bartlett

OPINIÓN

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Se curan en salud quienes fueron promotores de usar la democracia para aplastar la pluralidad en los órganos del gobierno mexicano, linchando mediáticamente la decisión del virtual presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, de nombrar a Manuel Bartlett como futuro director de la Comisión de Federal de Electricidad. Un ejemplo emblemático es el del actor Gael García Bernal, quien ahora se rasga las vestiduras por la designación del ex secretario de Gobernación y señalado como operador del llamado fraude de 1988 por los ideólogos de esa tesis. Incluso, Tatiana Clouthier, quien coordinó la campaña de López Obrador, se atrevió a lanzar una tímida crítica, al decir que había “mejores opciones” que el poblano para dirigir a la CFE. Ellos, como miles de románticos electores que pensaron que AMLO cumpliría caprichos, pecaron de ilusos, porque eligieron a un presidente y no a un santo de devoción, aunque ellos lo vean como tal. Ante las críticas, el tabasqueño reaccionó como debía: como Presidente electo facultado para colocar a personas que considere adecuadas en los puestos clave para echar a andar su proyecto de país, y les dejó claro que Bartlett se queda y su permanencia no está sometida a consulta, como sí lo estarán las reformas aprobadas en la gestión de Enrique Peña. Gael y los arrepentidos debieron entender que un voto en favor de alguien es depositar en un personaje la confianza para decidir hacia dónde irá el país y, sobre todo, con quiénes lo hará. Siquiera debieron intuirlo, porque, todos lo vimos, Bartlett estuvo en decenas de mítines, codo a codo, con AMLO. Luego entonces, que no se sorprendan ni se den golpes de pecho, si obtienen cargo personajes como Fernando González y René Fujiwara, yerno y nieto de la maestra Elba Esther Gordillo; o Lino Korrodi, recaudador y creador de Los Amigos de Fox, por ejemplo. Ellos también jugaron con el líder de Morena y al votar por Morena se votó indirectamente por ellos. Además, el voto parejo por Morena, promovido por Gael y compañía, mató la pluralidad y los contrapesos: dejó a la oposición con existencia simbólica en el Congreso, otorgando a AMLO y a su partido el poder absoluto para tomar las decisiones que quieran, sin obligación legal ni moral de consultar con nadie. Es ahora cuando esos 30 millones de votantes que llevaron a AMLO a la Presidencia, deben mostrar su madurez política y hacerle ver que, decida lo que decida, “ese apoyo sí se ve”. Pero que no se hagan los engañados. EN EL VISOR: A un desgaste acelerado se expone López Obrador, al absorber solo el golpeteo por sus decisiones o acciones de su partido. Fue él y no Morena quien salió a plantar cara al INE por la multa del Fideicomiso para damnificados del 19S; y ahora con el tema de Bartlett está a punto de caer en el juego de quienes lo quieren exhibir como un autoritario. Y todavía le faltan cuatro meses para asumir la Presidencia.