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Estrés que no cede

OPINIÓN

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El tema del césped híbrido en el Estadio Azteca es sólo un reflejo de la falta de planeación y visión de futuro que priva en el futbol mexicano. Está claro que nadie puede estar peleado con la tecnología, y menos si ésta permite un mejor desarrollo en el ámbito en el cual se implemente, pero en este caso deja en evidencia que cuando la aplicación no va acompañada por los procedimientos adecuados, la solución puede convertirse en un auténtico problema. Históricamente, la cancha del Estadio Azteca recuerda las hazañas vividas en dos Copas del Mundo, teniendo en Pelé y Maradona a sus principales referentes; de igual manera las innumerables finales del futbol mexicano, siendo el recinto con más duelos por el título en la historia de nuestro balompié, sin olvidar la máxima conquista de la Selección Mexicana a nivel mayor: la Copa Confederaciones de 1999, así como encuentros de la NFL que han roto marcas de asistencia a este deporte, destacando aquel San Francisco vs. Arizona en 2005, el primero de temporada regular fuera de Estados Unidos. Pero también, la grama de El Coloso de Santa Úrsula se caracteriza por ser de primer nivel, pues son contados los juegos disputados bajo un potrero, sobre todo tras un concierto o evento distinto al futbol que se haya desarrollado en el inmueble, y ahí mismo la tecnología fue brindando opciones para que el pasto del Azteca no se quemara y pudiera tener múltiples actividades en muy corto tiempo. De cara a este segundo semestre de 2018, la administración del estadio decidió innovar con un césped híbrido diseñado por la empresa Turf Managers Special, el cual contiene 5% de pasto sintético entrelazado al 95% natural, para tener una mayor durabilidad y un mejor desempeño, pero ni los directivos del inmueble ni el proveedor consideraron tres puntos clave para una adecuada adaptación del pasto a su nuevo hogar: el tiempo, la actividad y las condiciones meteorológicas. La grama empezó a ser colocada a menos de una semana de que comenzara el Apertura 2018 (17 de julio), sin considerar que, a partir de este certamen, la actividad de este escenario crecería al doble, tras el retorno de Cruz Azul (que jugó su primer encuentro el día 21), además de que el clima de la Ciudad de México en esta época del año es extremadamente lluvioso, sobre todo por la tarde-noche, horario habitual de los encuentros en el Azteca. Y los resultados saltan a la vista: el césped híbrido luce muy lejos de la adaptación requerida por el nuevo inquilino, lo que llevó al costarricense Enio Cubillo, director de la empresa proveedora, a comentarle a Alberto Aceves en El Heraldo de México que el césped está “estresado”, aunque también reconoció el problema de fondo: “El estrés se debe al cambio repentino de un punto a otro… Es un tema de profesionalización, que, por ahora, en México no existe”, afirmó. Curiosamente el aspecto deportivo no se ha visto afectado para los anfitriones, dado que América y Cruz Azul marchan con buen paso tanto en Liga como en Copa, pero lo cierto es que el estrés no cede y puede aumentar, cuando las derrotas e incluso las lesiones se presenten. #BenditoFutbolMexicano