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Sangre azul

HACE MÁS DE 20 AÑOS QUE LA MÁQUINA PUDO ADJUDICARSE LA CORONA DE LIGA,en UNA GESTA MEMOraBLE E IRREPETIBLE

OPINIÓN

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El dulce Azul de Rubén Darío se tiñó de rojo-sangre en León hace poco más de dos décadas. La esperanza de que la realidad habrá de superar justicieramente a la ficción pervive en los aficionados a La Máquina, mientras que el pragmatismo intenta redimirse para ponerse a mano con la fantasía. Cruz Azul no es campeón de Liga desde 1997, tras aquel magnífico gesto de Arturo Brizio, quien decidió no expulsar al pendenciero Comizzo, segundos después de que el argentino había dejado a Hermosillo para el rastro, haciéndole un majestuoso tajo en la cara con los tachones . “No te echo, y encima te tragas el gol”, o algo similar espetó Arturo en la cara dura del rufián, que tuvo que comerse, entero, el gol del título celeste. Brizio acalló al barrabrava sudamericano y la fidelísima afición azul cantó de una vez y para siempre su más reciente oda a la heroicidad . Pero ya pasó mucho tiempo y el que perdona es Dios... si acaso. Aunque temporada tras temporada decimos lo mismo y nos quedamos con un palmo de narices, parece que para Cruz Azul ésta es la buena. La sombra de Miami aparentemente se ha desvanecido. La directiva cruzazulina tomó una de las decisiones más sabias de los tiempos recientes: contratar a Ricardo Peláez como director deportivo. Quienes lo conocemos, sabemos que se trata de un tipo ganador, claro de ideas y férreo carácter. Ricardo no se deja de nadie y tiene clarísimo que la institución está por encima de todos. Si se le contrató no fue para hacer “amigos”. Tal y como lo ha expuesto en diversas ocasiones, su encomienda es ganar títulos, porque para eso se le paga. Además de conocer la cancha (jugó en América, Necaxa, Chivas y la Selección Nacional), conoce al dedillo la parte directiva e hizo del América un equipo ganador cuando el águila volaba bajo. Tal parece que a la vera de Peláez, el neologismo “cruzazulear” ha ido perdiendo fuerza. Queda mucho torneo y aún es pronto para dilucidar si el cuadro de La Noria está o no para campeón, pero por la garra mostrada el domingo en Tijuana, tenemos elementos para asegurar que los celestes habrán de contender por el título que se les ha negado durante tantos años. Recapitulando, la pareja Peláez-Caixinha puede ser una olla exprés. La pasión corre por las venas de ambos. Los dos son de sangre caliente, esa que necesitan transfundir a sus futbolistas para que se maten en la cancha como lo han hecho hasta ahora. Por lo pronto, La Máquina ha cosechado 10 de 12 puntos posibles y se encamina con paso firme a la Liguilla. ¿Le alcanzará para sacudirse la malaria y alzar el trofeo de campeón? Pienso que sí. https://twitter.com/elheraldo_mx/status/1031344283742347264