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El Bronco de la lengua larga

Tiene varias acusaciones judiciales pendientes, parece que ya nadie quiere acodarse

OPINIÓN

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Leo que el ex gobernador de Nuevo León, Rodrigo Medina de la Cruz, ya libró dos de las tres acusaciones que le formuló Jaime Rodríguez Calderón, El Bronco, quien lo sucedió en el cargo. Un juez de Control decidió no vincularlo a proceso por el caso de la automotriz coreana KIA Motors. Según el juez, la Fiscalía Anticorrupción del gobierno de El Bronco no fue capaz de demostrar que Rodrigo Medina ordenó al entonces secretario de Desarrollo Económico, Rolando Zubirán, dar incentivos especiales e ilegales a KIA. La falta de precisión en las acusaciones de la fiscalía impidieron una defensa adecuada de Medina y eso decidió la sentencia del juez. El 25 de enero, Medina fue encarcelado por unas cuantas horas en el penal de Topo Chico, acusado de ejercicio indebido de funciones por el mismo caso, pero salió por un amparo. Tras esta victoria judicial, solo le queda pendiente un proceso penal de poca importancia por el uso indebido de un helicóptero propiedad del gobierno del estado, cuyas bitácoras no coinciden con el consumo de combustible de la nave. Eso huele a que Rodrigo Medina no tiene nada de qué preocuparse. La persecución política contra Rodrigo Medina fue una de las principales banderas de campaña de Jaime Rodríguez Calderón. Tras el fiasco de la Fiscalía Anticorrupción de Nuevo León, sólo le quedará quedarse calladito, calladito. No sólo por el ridículo público, sino por el dicho aquel de “quien tiene la lengua larga debe tener la cola corta” y no es el caso. El Bronco tiene varias acusaciones judiciales pendientes de las que parece que ya nadie quiere acodarse. Primero, defraudó a quienes votaron por él en Nuevo León. Les prometió que no dejaría la gubernatura para buscar la candidatura presidencial y mintió. Después, hizo una serie de trampas para conseguir las firmas que le exigía la ley para ser candidato independiente. Presentó miles y miles de firmas e identidades (de electores) falsas. Utilizó empleados del gobierno estatal en días y horarios hábiles para recolectar firmas. Y, lo más grave porque implica lavado de dinero, recibió triangulaciones ilegales de fondos, presuntamente de proveedores del gobierno. El Instituto Nacional Electoral documentó todas estas viola-ciones a la ley e informó a las autoridades. Hoy, todas las acusaciones de delitos electorales y fiscales contra El Bronco las tienen en sus manos la PGR, la FEPADE y el SAT. Hasta hoy no ha pasado nada. Si no quiere acumular un ridículo más, Rodríguez Calderón debe recordar que su autoridad moral se evaporó y que calladito se ve menos feo. BON APPÉTIT: Napoleón Gómez Urrutia protestará como senador de la República con un premio bajo el brazo. The Washington Academy of Political Arts and Sciences -de la Universidad de Georgetown- le otorgó el premio Global Democracy Award por su trabajo en favor de la libertad y los derechos humanos.