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Un mexicano que vuelve por la puerta grande

Es el creador de un sistema de control mental inteligente

OPINIÓN

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El especialista en robótica e inteligencia artificial Christian Peñaloza, presentó una propuesta al Conacyt para desarrollarun proyecto que proponía crear un dispositivo capaz de procesar señales del cerebro para convertirlas en acciones concretas; es decir, el plan consistía en lograr que mientras trabajaras o hicieras alguna actividad con ambas manos tu mente pudiera controlar otro aparato o a un robot para ejecutar simultáneamente otras acciones, pero el Conacyt rechazó su propuesta por quinta vez. Sin embargo, escuché contento ayer a Christian durante una charla por WhatsApp mientras esperaba turno para cruzar el puesto migratorio en el aeropuerto internacional de Narita, Japón, antes de subirse en un avión que a estas horas deberá estar aterrizando en México. Viene a mostrarnos su invento y hablarnos de éste en diversos foros luego de que el gobierno del japonés Shinzo Abe, sí lo apoyara con una beca de 100 mil dólares para conseguir su objetivo, lo cual ya sucedió y con mucho éxito. El mexicano me dijo que primero pasaría a Tijuana, Baja California, donde incluso tiene montada una empresa que empieza a producir los primeros aparatos para asistir al humano en otras funciones. Christian me remitió al link de un video donde vemos a una joven asiática ocupar su atención y manos en un juego de destreza, mientras con la mente da ordenes a un tercer brazo de robot para hacer otra actividad: intercambia una especie de envase de algo con un humano. Estamos ante un joven que con su prototipo transforma la robótica, la inteligencia artificial y la neurociencia cognitiva aplicada a las máquinas. A pesar de todo se muestra cuidadoso al referirse al Conacyt. —Yo no sé si los otros proyectos tuvieron mayor importancia porque no los conozco ni tampoco conozco los procesos de evaluación para otorgar los apoyos, —dice. Christian Peñalozajusto pone, sin decir mucho más, el tema que debe discutirse en México sobre la investigación, ciencia y tecnología. Es que en esos asuntos tampoco hay transparencia ni información clara que explique en qué o cómo nos benefician los proyectos que aprueba y apoya con recursos públicos. Sería bueno y honesto que de la oficina de Enrique Cabrero, director del Conacyt, se dieran a conocer los casos de las propuestas que dejaron en el camino el plan de desarrollo de Christian, quien de todos modos tenía contemplado hacer su doctorado de neurociencia cognitiva en Japón, a donde tuvo que llegar a trabajar medio tiempo como mesero antes de conseguir el apoyo del gobierno japonés. —Uno no puede rendirse, siempre hay que obligarse a buscar otras alternativas. No me gusta manejar la idea de que ante el rechazo yo me fui. Ya había hecho mi maestría allá y tenía programado hacer el doctorado. Escribí en Twitter el caso de nuestro científico y cuestioné la razón de no apoyarlo. Javier Garza Calderón, un empresario de Nuevo León, que se autodefine como nacionalista que combate la contaminación ambiental y es propietario de Oneo, una compañía que ofrece soluciones ambientales, me contestó que la falta de apoyo a nuestro connacional obedece “a la sencilla razón que ya tienen (en el Conacyt) predestinados los recursos; ¡una vergüenza!”. El caso de Christian debe ser atraído, tomado en cuenta y analizar con lupa todos y cada uno de los proyectos por María Elena Álvarez–Buylla, quien sucederá a Cabrero por decisión de Andrés Manuel López Obrador, pues es un ejemplo de la fuga de cerebros, que se calculaba en cerca de un millón 200 mil al 2015, un fenómeno que ha crecido al ritmo de más de ocho veces en los últimos 25 años. Christian me dice que no tiene pensado volver a radicar en el país, pero que tampoco se mantendrá lejos, pues para ello ha montado su empresa, vía por la cual estará importando todo lo que haga en Japón.