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Con el Jesús en la boca

No imagino estos meses y los seis años siguientes, donde el centro de la información sea el más reciente incidente de seguridad de Andrés Manuel López Obrador

OPINIÓN

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¿Será un riesgo calculado o son ganas de protagonismo? La verdad es que no imagino estos meses y los seis años siguientes, donde el centro de la información sea el más reciente incidente en materia de seguridad de Andrés Manuel López Obrador, presidente electo y futuro Presidente constitucional de México. El sábado, al salir de su casa de transición en el número 216 de la calle de Chihuahua, en la colonia Roma, López Obrador vivió uno de los momentos que, para mi gusto, ha sido de los más graves en materia de seguridad personal del próximo Presidente. Un individuo completamente fuera de sí intentó llegar a toda costa hasta donde circulaba el vehículo que transportaba al tabasqueño, en una clara intención de impedir su paso y arrojarse frente al auto en movimiento. En los hechos se produjo un violento jaloneo en el que un seguidor de López Obrador lo contuvo y arrojó al suelo. El hombre, que algunos decían se trataba de un fanático religioso, gritaba al futuro presidente algo así: “el sábado es el día del señor, el sábado no se debe trabajar, es un mandamiento, le puede ir mal a los mexicanos, pueden venir más sismos”. El asombro fue mayúsculo. El vehículo en el que viajaba López Obrador enfiló rápidamente por la calle, mientras las personas que de manera espontánea esperaban la salida del político tabasqueño para enviarle saludos, se enfrascaron en una tremenda discusión en contra del “fanático religioso” y en contra del hombre que lo contuvo; éste explicó que lo había hecho por precaución. El hombre que dirigirá los destinos de México no puede darse el lujo de estar en medio de estas expresiones populares. Su integridad es un asunto de seguridad nacional, de eso depende la estabilidad del país que tanto dice amar y respetar. López Obrador tiene que aceptar que para que su gobierno tenga un buen desempeño debe mantenerse perfectamente resguardado, lo que no significa que esté alejado de la gente. Es imperativo que establezca un protocolo de seguridad en su entorno porque el sábado fueron gritos, pero al quedar en evidencia su vulnerabilidad, después pueden ser palos, piedras y hasta plomos. En la historia sobran ejemplos de grandes líderes que han sido agredidos por sus mismos seguidores. Será hasta el 16 de septiembre cuando Daniel Asaf Manja-rrez, empresario de origen libanés y designado por López Obrador, asuma el control de su seguridad; coordinará a un grupo de 20 personas desarmadas. Espero que por lo menos sepan estrategias de contención, como lo sabían hacer sus gacelas. CORAZÓN QUE SÍ SIENTE: Una muy buena y deliciosa. Ya empezó la época de los chiles en nogada. Platillo emblemático de México pensado para Agustín de Iturbide, a quien abandonamos en nuestra historia. Por lo menos con un platillo se le hace justicia.