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La reconstrucción de Acción Nacional

Aquí no importan lealtades ni resultados, está en juego lo poco que dejó la elección presidencial

OPINIÓN

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El Partido Acción Nacional (PAN) está inmerso en una crisis interna cuyo desenlace será el control del partido. Aquí no importan lealtades ni resultados, está en juego lo poco que dejó una elección presidencial cargada de errores. La derrota de Ricardo Anaya tiene varias lecturas, pero las más importantes corresponden al ataque del gobierno federal; la pésima gestión de Damián Zepeda con los gobernadores y líderes blanquiazules; así como la falta de tacto social del otrora candidato. Los gobernadores de Durango, José Rosas Aispuro; Quintana Roo, Carlos Joaquín González; Querétaro, Pancho Domínguez; Tamaulipas, Francisco García Cabeza de Vaca; Baja California Sur, Carlos Mendoza Davis; y de Aguascalientes, Martín Orozco, exigieron renovar la dirigencia, además de cuestionar severamente la gestión de todos los que participaron en la elección que ganó López Obrador. Sin embargo, ninguno de esos seis gobernadores se ganó el respeto de los 240 mil militantes panistas, ya que en sus entidades fue aplastado el PAN, lo que deja grandes dudas sobre para quién operaron. Esa realidad no salva el desastre dejado por Damián Zepeda, quien saldrá del partido por la puerta de atrás. Marko Cortés, el candidato natural del grupo anayista, no tiene el respaldo de la militancia ni de los actuales 12 gobernadores, aunado a la pelea interna que tiene con el actual presidente del PAN. Así, el candidato natural es Miguel Márquez, gobernador de Guanajuato, quien entregó los mejores resultados para que Ricardo Anaya lograra 22% de la votación, con más de 12 millones de votos. Ricardo Anaya tiene el control y la mayor parte de la militancia, por lo que si respalda a Miguel Márquez y se acompaña de líderes panistas como Santiago Creel, Carlos Medina Plascencia, Josefina Vázquez Mota, Xóchitl Gálvez, Jorge Romero y Carlos Romero Hicks, en verdad consolidará al PAN como la única oposición real en el sexenio de López Obrador. CASH En el tema del “impuesto al sobrepeso” México es ejemplo y caso de estudio para otras naciones que se han propuesto imponer este tipo de acciones contra la llamada epidemia de obesidad.  ¡Pero ejemplo para mal!, pues resulta que este tipo de soluciones no ha reportado ningún caso de éxito ni en México ni en el mundo. Recientemente, la Comisión Independiente de Alto Nivel sobre Enfermedades No Transmisibles de la OMS, en la cual participa activamente el ex regente de Nueva York, Michael Bloomberg, puso en duda si esta medida funciona e hizo que sus integrantes no pudieran tener una postura única al respecto. ¿Será que las naciones que lo implementan lo ven como una nueva manera de hacerse de recursos? Porque eso sí, en nuestro país es un mecanismo exitoso que ha recaudado más de 100 mil millones de pesos desde que se implementó, si no pregúntenle al SAT de Osvaldo Santín.