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Armando Guzman: Trampas y mentiras… grandotas y chiquitas

El próximo gobierno tiene que ser duro y firme en esta negociación. Mostrarle a Trump buena voluntad y cooperación denotará debilidad

OPINIÓN

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Si le cuento que la mayoría de los mexicanos no se ha dado cuenta de las muchas trampas que hay en el nuevo Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), ¿me creería? La mayor trampa, no explicarle a México claramente las verdaderas intenciones de las nuevas cláusulas de la renegociación. Por eso llevan ya 11 meses y no hay trato. El 90% del nuevo tratado contiene lo mismo que el que está en vigor, las trampas gringas, grandotas y chiquitas están en el 10% restante. La primera, la "Cláusula Sunset", obligaría a renegociar el TLCAN cada 5 años. La "clausulita" esta es una trampa, porque le crea incertidumbre y desconfianza sobre México a los inversionistas. Donald Trump quiere crear esas dudas a la inversión estadounidense, para que no invierta en México. ¿Quién querría jugarse su dinero y sus empresas cada cinco años? A los inversionistas eso les da agruras. La otra trampa grandota, "Las reglas de origen", exigencia de que los autos armados en México contengan 85% de material norteamericano. México, Canadá y las armadoras, opuestos, porque la única forma de cumplir con esa condición es fabricando los autos en Estados Unidos, ya no en México. Las armadoras están opuestas desde agosto de 2017, y advirtieron que si regresan a EU, sería con plantas automatizadas y robots. Lo que más rabia debe darle a los negociadores mexicanos es que Bob Lighthizer, el negociador principal de Trump y compañía, violan diariamente la promesa entre México, EU y Canadá de "No causarles daño a las negociaciones", (Do no harm). Hay una trampa más: la eliminación de las "Reglas de asignación" (Procurement rules), que anularían accesos de firmas mexicanas y canadienses a contratos con el gobierno de EU. Imagínese que, por ejemplo, los zapateros de Guanajuato pudieran manufacturarle botas al Ejército Americano. Pero en realidad pocas compañías canadienses han conseguido contratos con el gobierno en Washington, y las mexicanas aún menos. El autogol real sería para las firmas estadounidenses, porque ellas sí han conseguido contratos en México y en Canadá. La nueva regla se los impediría. Trump no puede prohibirles a la industria, al comercio y al capital estadounidenses invertir, crear trabajos y riqueza en México, pero sí puede estorbarles creando incertidumbre. Eso saca a México de la jugada. Es para obligar a México a venderle otra vez piñas frescas a EU para que nos las regresen envasadas y más caras. La ultima trampa "Anular las mesas de resolución de conflictos" porque obligaría llevar la resolución de diferencias a los tribunales americanos. Donde los fallos imparciales, serían más difíciles. Conclusión: el próximo gobierno tiene que ser duro y firme en esta negociación. Mostrarle a Trump buena voluntad y cooperación denotará debilidad; 14 millones de empleos en EU y billones de dólares dependen de este tratado. Hay que hacerles saber que conocemos su juego y desenmascarar las verdaderas intenciones de su renegociación difícil. *Periodista