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Demetrio Sodi: México, "país de un sólo hombre"

OPINIÓN

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A todos nos han sorprendido los primeros días de López Obrador como virtual presidente electo, su mesura, disposición al diálogo e iniciativa, han creado confianza en el mercado y en los sectores económicos de altos ingresos. Sus propuestas de austeridad y combate a la corrupción han sido tomadas favorablemente por la opinión pública, aun cuando algunas de ellas no creo que sean factibles, ni conveniente llevarlas a cabo. Reducir 70% de las plazas de empleados de confianza, que son los que realmente operan, paralizaría al gobierno; así mismo, su insistencia en descentralizar el gobierno tendrá un altísimo costo para crear infraestructura en salud, educación, vivienda y oficinas, que ya existe en la Ciudad de México. Sus propuestas para impulsar el desarrollo económico dependen de que haya interés de la inversión privada. Dudo mucho que sea financieramente viable un tren rápido en la península de Yucatán; probablemente sea más conveniente un tren turístico, como el del “Cañón del Cobre”, y no estoy seguro de que el proyecto del Istmo sea factible y redituable. En cuanto al aeropuerto, no es a través de una consulta ciudadana como debe decidirse su localización. Sus otras cuatro propuestas económicas son muy positivas, y ojalá alcancen los recursos para llevarlas a cabo. Lo que no me queda claro es de dónde van a salir esos 500 mil millones de pesos adicionales; estaban comprometidos para los programas de apoyo a la tercera edad, jóvenes y discapacitados, y ahora los compromete para inversión pública. Sus propuestas económicas no me preocupan mientras respete sus compromisos de no aumentar el déficit público y de respetar la autonomía del Banco de México; si no hay recursos suficientes los programas se paralizarán y el costo político será para él. Lo que realmente me preocupa es la fuerza política que quiere concentrar, y su descalificación constante de las instituciones. El reciente enfrentamiento con el INE muestra al verdadero López Obrador, hombre autoritario que no acepta la crítica y se enfrenta a las instituciones, descalifica a los medios de comunicación, y se cree por encima de la ley. Me sorprende la similitud que tiene con Trump en su forma de actuar cuando es criticado. El poder que le otorgó el voto el pasado 1 de julio puede ser una verdadera amenaza para nuestra democracia. Nunca ha habido un Presidente que tenga la fuerza política que tendrá; aun en los tiempos del presidencialismo priista existían los contrapesos de los sectores obrero y campesino, y en los últimos años, del Congreso y los partidos de oposición. Hoy, esos contrapesos están muy debilitados o no existen, y el único contrapeso real serán los 27 gobernadores de oposición. Si la idea de nombrar súper delegados se hace realidad y nombra a los que se han mencionado, podemos enfrentar un choque político en el país que no tiene precedente. El riesgo con López Obrador no es económico, el riesgo es de un retroceso democrático, que nos regrese al partido único, al centralismo político, al presidencialismo autoritario por encima del Congreso, del Poder Judicial y los organismos autónomos; el riesgo verdadero es volver al país de un solo hombre que existió durante el siglo XIX.