Haz tu denuncia aquí

Fausto Barajas: EPN y AMLO: nadie sabe para quién trabaja

El costo político por el aumento de precio de las gasolinas ya lo pagó el presidente Peña Nieto y el beneficiado sería Andrés Manuel López Obrador

OPINIÓN

·
Hay un dicho que dice que nadie sabe para quién trabaja. Andrés Manuel López Obrador (AMLO), podría gozar de las mieles de aquello que a Enrique Peña Nieto le costó hieles. Los altos precios de la gasolina le podrían ayudar para financiar sus masivos programas sociales. El gasolinazo de enero de 2017 fue un aumento de 20 por ciento al precio de la gasolina, que le permitió al gobierno mantener su ritmo de expansión de gasto. Esta medida fue implementada sin la menor sensibilidad social y comunicada de manera torpe y arrogante. ¿Se acuerda el lector del desafiante “¿Ustedes, qué hubieran hecho?” lanzado por Enrique Peña Nieto (EPN) a los mexicanos en cadena nacional? No es de extrañarse que la aprobación presidencial cayera a niveles históricos de 12 por ciento y que el candidato del PRI –e implementador de la medida– sufriera en las urnas el rechazo popular. El aumento de la gasolina no se debió a condiciones del mercado, como argumentó el gobierno en ese momento, sino al aumento y fijación del IEPS. De acuerdo con el artículo 2 inciso D y H de la Ley del IEPS, para la gasolina “Magna” se paga un impuesto de 4.71 pesos, para la “Premium” 4.00 y para el diesel, 5.04 pesos. Sin embargo, el aumento de los precios del petróleo y la depreciación del peso llevaron a que la gasolina importada se volviera más cara y el gobierno tuvo que implementar un “estímulo fiscal a la gasolina”, que no es otra cosa que una reducción del IEPS para evitar que las gasolinas tuvieran un aumento de precio al público. Esta situación puede cambiar para el 2019 y el Gobierno de AMLO podría captar hasta 375 mil millones de pesos vía IEPS a gasolinas, es decir 159 mil millones más de lo que captó el gobierno en 2017, cuando alcanzó 216 mil millones de pesos. Los factores que permitirían este escenario en 2019 son tres: Primero, una reducción de cinco por ciento en el precio de las gasolinas en Estados Unidos, lo cual se antoja viable si consideramos que la U.S. Energy Information Administration, prevé que el precio del barril de petróleo bajará 5.5 por ciento para el 2019. Segundo, una apreciación de cinco por ciento del peso frente al dólar. Esto ya está dado, será cosa de que se mantenga. Entre el 29 de junio y el 20 de julio el peso se apreció 5.7% Tercero, aplicar un aumento de cinco por ciento al precio de la gasolina en México, que estaría en sintonía con el aumento de precio ligado a inflación que anunció el futuro secretario de hacienda, Carlos Urzúa. El costo político por el aumento de precio de las gasolinas ya lo pagó el presidente Peña y el beneficiado sería López Obrador, quien para el 2019 podrá financiar parte de sus programas sociales comprando gasolina más barata en el mercado spot de Estados Unidos para venderla más cara en México y quedarse con buena parte del diferencial vía IEPS. Lo que EPN nos quitó, AMLO lo devolverá, con su sello y foto para que el pueblo se lo agradezca. Pero al final, nunca olvidemos que es nuestro dinero. Bien dicen que en política, como en la vida, nadie sabe para quien trabaja.   ECONOMISTA Y ESPECIALISTA EN POLÍTICA PÚBLICA