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México Primero

OPINIÓN

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# VENTANA LATINOAMERICANA   Una pregunta mil veces formulada en relación con las elecciones del 1º de julio es qué pasará si gana López Obrador. Pese a los numerosos interrogantes sobre los comicios y sus resultados, la intensidad con la que surge esta cuestión es direc- tamente proporcional a las opciones de triunfo de AMLO, el candidato de "Juntos haremos historia". Las múltiples respuestas ensayadas suelen incluir la palabra incertidumbre. Pero de la incertidumbre inicial sobre el resultado y su posterior reconocimiento por todos los actores implicados, comenzando por partidos y candidatos, se ha pasado a la incertidumbre frente a la nueva etapa abierta en México. Una etapa que incluye los largos meses previos al 1º de diciembre, inicio del nuevo gobierno y, sobre todo, a la gestión del sexenio posterior. De ahí que el interés por contar con respuestas más o menos claras haya surgido tanto dentro como fuera del país. Si bien escribí esta Ventana durante la jornada electoral y antes de conocer sus resultados, la relación con EU, especialmente con Donald Trump, seguirá siendo esencial. Ahí están, para empezar, los 5.5 millones de mexicanos indocumentados que viven y trabajan en EU o los más de 27 mil millones de dólares anuales (cifras de 2016) transferidos en concepto de remesas. Con anterioridad a su llegada a la Casa Blanca, Trump expresó sus opiniones contrarias a los migrantes mexicanos y la necesidad de construir un muro fronterizo. En el marco del "America First" siguieron sus ataques al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). El encontronazo estaba servido y el nacionalismo mexicano presto a responder de manera contundente. Por eso, lo primero que se piensa sobre la posible relación entre Trump y AMLO es que será explosiva, una especie de choque planetario. Así, se enfrentarán abiertamente el carácter imprevisible de Trump con el fuerte nacionalismo de López Obrador, aunque simultáneamente deberíamos preguntarnos por lo que puede ocurrir con el fuerte nacionalismo de Trump y el carácter imprevisible de López Obrador. No es sólo un juego de palabras. De todos los candidatos, el de Morena es el único que puede nadar contracorriente. Como ya le ocurrió al presidente Peña Nieto, tanto Ricardo Anaya como José Antonio Meade estarían mucho más condicionados por el discurso políticamente correcto y por el manual de uso aplicado a estas circunstancias. Sin embargo, el tan temido carácter transgresor de AMLO podría deparar grandes sorpresas a la atribulada relación bilateral. Trump y AMLO pueden ser los mayores enemigos, pero eventualmente también podría darse el caso de que terminaran siendo cuates. Aunque no lo formuló explícitamente en su programa, su deseo de sacar al país del actual atolladero implica en cierta manera abogar por “México primero”. Desde esta perspectiva podría haber un cúmulo de intereses comunes con su colega transfronterizo que facilitarían el diálogo y fortalecerían la relación. ¿Si Trump tuvo un encuentro más que amable con el norcoreano Kim Jong-un, por qué no lo puede tener con López Obrador? Por Carlos Malamud* *Investigador del Real Instituto Elcano.