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PAN: El pacto ?que se derrumbó

La propuesta de Anaya y Zepeda fue que Márquez fuera presidente y su secretario fuera Miguel Ángel Yunes Márquez

OPINIÓN

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A dos semanas de la peor derrota en tres décadas, con una militancia desmoralizada y enfurecida, parecía que la guerra entre facciones del PAN podía ser conjurada con un pacto para integrar una dirigencia por consenso. Pero no. Miguel Márquez, gobernador de ?Guanajuato -el único estado donde el PAN ganó casi todo-, anunció públicamente que, tras consultarlo con su familia este fin de semana, declinó buscar la presidencia de su partido, “y no seguiré en la política por un tiempo”. El acuerdo había empezado a tomar forma, el jueves 12, cuando el presidente del PAN en funciones, Damián Zepeda -que en realidad es la voz del derrotado candidato Ricardo Anaya-, se reunió con cinco gobernadores y les propuso un acuerdo para la renovación de la dirigencia nacional que, incluso, podría evitar la elección interna prevista en los estatutos. La propuesta de Anaya y Zepeda fue que Márquez fuera el presidente y que su secretario general fuera Miguel Angel Yunes Márquez, hijo del gobernador de Veracruz del mismo nombre y derrotado como candidato a sucederlo. No sólo eso: el planteamiento para el acuerdo incluía las coordinaciones para Zepeda, en el Senado, y para Juan Carlos Romero Hicks en la Cámara de Diputados, el primero por ser el presidente saliente y el segundo por haber ganado por mayoría la diputación en su carácter de ex gobernador, justo en el estado donde el PAN mantuvo la hegemonía. Aunque los gobernadores, en particular los que se agrupan en la Asamblea de Gobernadores de Acción Nacional (Goan), ven con recelo toda propuesta de la dupla Anaya-Zepeda, identificados como los culpables plenos de la derrota, tampoco quieren una elección interna, porque confrontaría más a las facciones y haría inservible al PAN. Y parecía, entonces, que las dos exigencias de Márquez podían satisfacerse: Zepeda dejará la presidencia del PAN para ser senador y su lugar lo asumirá el secretario general, Marcelo Torres. Pero, repentinamente, Márquez declinó: “No participaré en la búsqueda de la dirigencia de mi Partido Acción Nacional. El fin de semana platiqué con mi esposa e hijos, con mis padres y no seguiré en la política por un tiempo, mi padre está delicado de salud. Seguiré trabajando por mi país desde la trinchera ciudadana”. Las cosas es en el PAN siguen tan revueltas como antes del jueves 12 con aspirantes como Ernesto Ruffo, Héctor Larios, Jorge Luis Preciado, Marco Antonio Adame, Guillermo Búrquez y Marko Cortés, quien asegura: “No aspiro a ser candidato del CEN ni tampoco a ser candidato de los gobernadores. Estoy buscando ser el candidato y el presidente de todos los panistas”. El mismo jueves 12 hubo otra reunión de panistas, en casa de Fernando Canales Clariond, en la Ciudad de México, donde se acordó promover a la presidencia del PAN a tres de los ahí presentes que han sido gobernadores: Carlos Medina Plascencia y Juan Carlos Romero Hicks, guanajuatenses, y Francisco Ramírez Acuña, de Jalisco. Rafael Moreno Valle, el expriista gobernador de Puebla, no tiene quién lo apoye.