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De "bromances" y "guerra fría"

OPINIÓN

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De acuerdo con un diccionario, "Bromance" es una combinación de las palabras inglesas "brother" (hermano) y "romance" (igual en español) que implica un "vínculo afectivo intenso" entre dos hombres, más allá de la amistad tradicional aunque sin componente sexual. Viene esto a cuento porque muchos en Estados Unidos creen que el presidente Donald Trump vive un "bromance" con su contraparte ruso, Vladimir Putin, en una relación que tiene la posibilidad de alterar profundamente las relaciones internacionales. Como empresario y ahora como presidente Trump parece inclinado a seguir sus instintos más que su información, una tendencia que difícilmente podría haber sido más evidente que en su declaración del lunes en Helsinki, donde durante una conferencia de prensa conjunta, indicó que Putin le había dicho que Rusia no había interferido en las elecciones estadounidenses de 2016. Trump puso en duda las conclusiones de sus propios servicios de inteligencia, unos días después de que la investigación independiente conducida por el fiscal especial Robert Mueller acusara a una docena de presuntos agentes rusos por tal interferencia. "El presidente Putin fue extremadamente fuerte y poderoso en su rechazo", dijo Trump. Cierto que hay mucho de conveniencia. Trump califica la indagación de Mueller como "cacería de brujas" y lo considera obra de sus enemigos políticos. La postura del mandatario causó preocupación en EU, donde aún se considera a Rusia como un adversario, o por lo menos, un competidor abierto por la hegemonía. Pero causó más preocupaciones en Europa, donde el propio Trump puso de cabeza las tradicionales alianzas estadounidenses durante una reunión de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), que luego de 70 años de existencia con base en el poderío estadounidense se encuentra ahora en una crisis existencial. Trump se ha quejado de que los países europeos no gastan lo que deben en Defensa y abusan de la protección estadounidense, pero ése fue justamente el trato: los europeos se sujetaron al liderazgo estadounidense a cambio de su protección contra la Unión Soviética, predecesora inmediata de la Federación Rusa. Era también un acuerdo basado en la confianza mutua. Ahora Trump dice que los europeos son sus adversarios, al menos comerciales y parece dar credibilidad a la idea de que se comunica mejor con "hombres fuertes" que con líderes democráticos. Algunos creen que más bien busca dividir y negociar por separado; de que espera lograr más en negociaciones bilaterales con los países europeos que con una Europa unida; y, en ese sentido, utilizaría su relación con Putin como un instrumento de presión. A menos que haya efectivamente un "bromance" que modifique la relación entre los dos países y lleve a un nuevo final de la "Guerra Fría", diferenciado de la derrota significada por la disolución de la URSS en 1991.