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Terminó el sexenio de Peña

La contundencia con la que AMLO venció en las pasadas elecciones parece haberle colocado en una presidencia de facto

OPINIÓN

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Agotado por el descrédito, la consecuente impopularidad y eclipsado por la figura del ganador de las elecciones presidenciales, en los hechos ha concluido el sexenio de Enrique Peña Nieto. Aunque a la administración le quedan 5 meses por delante, la contundencia con la que López Obrador venció en las pasadas elecciones parece haberle colocado en una presidencia de facto. Ahora todos quieren hablar con el futuro presidente. Los planes se hacen con el gobierno electo, y para muestra, el trato que hasta la administración de Trump dispensó a López Obrador y su equipo. Una comitiva de pesos pesados que originalmente visitaría a Peña Nieto y Luis Videgaray, paró por la casa de transición en la colonia Roma para relanzar la relación bilateral sin tener que esperar al 1 de diciembre. La delegación incluyó al secretario de Estado, Mike Pompeo, y al yerno de Trump, Jared Kushner. Andrés Manuel no ha perdido ni un minuto desde el 2 de julio, y aunque la semana pasada sostuvo encuentros simbólicos, las reuniones recientes han sido más significativas. Primero, con los integrantes de la próxima legislatura, donde marcó las prioridades de la agenda, y después, el encuentro con 30 de 32 gobernadores agrupados en la Conago. Quizá ésta fue la reunión más relevante, ya que ahí les explicó la nueva relación que habrá entre la federación y los estados. Este encuentro se dio gracias a la futura titular de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, quien durante la campaña mantuvo comunicación con mandatarios estatales. Esto permitió que el día de la elección, en entidades donde se asomaba la alternancia (Morelos, Tabasco y Chiapas) las cosas fluyeran sin obstáculos. Los resultados a favor de Morena fueron aplastantes. El punto central del encuentro fue la idea de eliminar las delegaciones de las secretarías de Estado, para concentrar todas sus funciones en “coordinadores estatales de programas de desarrollo”, lo que no cayó bien entre la mayoría de los asistentes. Un superdelegado les restaría poder a los gobernadores frente a alcaldes y legisladores locales, ya que recibirían y repartirían los recursos federales que ni siquiera pasarían por las tesorerías estatales. Por ello el rechazo de los mandatarios de Chihuahua y Michoacán, quienes se perfilan para encabezar la resistencia. También lo hizo el de Nuevo León, quien ni siquiera acudió al acto. Tal parece que los gobernadores poco podrán hacer ante esta idea. Y si el actual gobierno federal luce por ahora en las sombras, todo indica que quedará completamente oculto cuando la nueva legislatura entre en vigor el 1 de septiembre y comience a procesar las iniciativas del entonces presidente electo. Será un largo ocaso para Peña, quien llega a la recta final sólo con Luis Videgaray, Gerardo Ruiz Esparza y Rosario Robles como parte del grupo que se encumbró durante su sexenio. Por ello, el mejor destino que tendrá, será el que decida López Obrador. CONTRASEÑA: Entre políticos, incluso integrantes de la actual administración, a Enrique Peña Nieto ya comienzan a llamarle “el expresidente”.