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"Dos leznas?no se pican"

La visita de EU puede ser vista como una medida del interés que despertó la elección de López Obrador

OPINIÓN

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a política exterior del presidente electo Andrés Manuel López Obrador enfrenta una temprana prueba con la visita de tres secretarios de gabinete y un influyente asesor del presidente Donald Trump. Es un primer contacto semiformal y uno que puede señalar lo que viene por un tiempo en una vasta y complicada relación bilateral. La visita puede ser vista como una medida del interés que despertó la elección de López Obrador, al que se ha comparado con Trump como líder nacionalista –aunque de izquierda–, con similares tendencias populistas, como pragmático y por algunos académicos como potencialmente negativo para los intereses estadounidenses. En los primeros días de la elección de López Obrador, sus intercambios con Trump han sido cordiales. Pero en gran medida, el tono de la relación bilateral depende del estado de ánimo de Trump, que todavía usa a México como palabra clave para todo lo que en su opinión ha ido mal en los Estados Unidos. Los votantes de Trump se sienten amenazados por cambios sociales que bien pueden ser simbolizados por la migración y son vistos como una amenaza a la forma de vida este la raza blanca en los Estados Unidos, que en menos de 30 años pasará a ser la principal minoría en una nación de minorías étnicas. Las cuestiones de seguridad y la narrativa de una frontera sin controles, simbolizada por la llegada de familias centroamericanas son parte de ese peligro de cambios no deseados. En ese marco la idea de un muro fronterizo pagado por México se convirtió en uno de los temas populares de la campaña electoral de Trump. El rechazo mexicano a la idea no mejoró la disposición del mandatario. México y el Tratado Norteamericano de Libre Comercio (TLCAN) simbolizan a su vez la emigración de empleos industriales hacia naciones de mano de obra barata. Trump denunció el TLCAN como el peor acuerdo de libre comercio de la historia y su deseo de remplazarlo por un convenio bilateral. Pero la existencia del TLCAN ha sido defendida por importantes intereses económicos domésticos estadounidenses y eso obligó a buscar una renegociación ahora en marcha. En ese marco chocan por lo menos en principio la visión "trumpiana" del México-amenaza y la determinación lopezobradorista de demandar una relación respetuosa y de colaboración para el desarrollo, como remedio para enfrentar la problemática social que lleva a la emigración desde Centroamérica y México. Trump ha mostrado inclinaciones a negociar positivamente con líderes fuertes, pero hasta ahora eso lo ha llevado a relacionarse positivamente con personajes como el norcoreano Kim Jong-Un o el ruso Vladimir Putin. Será tal vez la primera vez que entre a negociar con un líder fuerte, democráticamente electo, que busca mantener ciertas distancias y es considerado tan impredecible como él. Dice el refrán mexicano que "dos leznas no se pican" y ese podría ser el caso entre Trump y López Obrador. Al menos por un tiempo. L