Haz tu denuncia aquí

AMLO, un solo día para domar al?tigre americano

López Obrador deberá sacar las garras y ser duro desde el primer encuentro con la avanzada de Trump

OPINIÓN

·
El futuro gobierno mexicano tendrá este viernes una oportunidad de mostrar el tamaño de la fusta con que puede tranquilizar al tigre que se soltó con la administración del presidente Donald Trump, aunque tardó décadas en crecer y alimentarse de la buena voluntad de sus socios y vecinos y el terror estadounidense de perder su supremacía. Andrés Manuel López Obrador deberá sacar las garras y ser duro desde el primer encuentro entre la avanzada que envió Trump, encabezada por el secretario de Estado, Mike Pompeo, un conservador que autodefine su trabajo como agresivo, implacable y tenaz. No se trata de cualquier enviado, sino de un símbolo. El ascenso de Pompeo, exdirector de la CIA hasta marzo pasado, puso a temblar incluso a republicanos como el senador Rand Paul, quien pronosticó que el nombramiento traería “costosas aventuras desde el extranjero”. Así que si López Obrador trata de negociar de manera diplomática, condescendiente y polite, como lo han hecho las autoridades mexicanas desde Carlos Salinas de Gortari, no se hará más que "alimentar al tigre rabioso", tal y como advierte Gonzalo Santos, sociólogo de la Universidad Estatal de California. El catedrático Santos observa en su ensayo Tres tesis sobre lo que México y su diáspora enfrentarán en el próximo sexenio que "ceder" frente a personajes como Donald Trump (que representan una sociedad temerosa de perder sus privilegios) ha sido el camino histórico a grandes desastres. Ocurrió en la Segunda Guerra Mundial cuando Inglaterra intentó negociar con Hitler y éste, en cambio, arreció sus embestidas mundialmente conocidas y no sacó la bandera blanca hasta que se vio acorralado. De este lado del charco, en la geografía doméstica, los intentos de cordialidad del gobierno de Enrique Peña Nieto no han dado más frutos que el desdén público de la contraparte. "La rebelión de la ultraderecha estadounidense que lleva la bandera antimexicana, antimusulmana, antiinmigrante o antifeminista tiene un fundamento muy profundo: el miedo a la amenaza de una nueva Era que ya no será de EU sino de China y esa amenaza provoca una ira que se ensaña con los más vulnerables", advierte Santos, analista en la Unión Americana desde hace 30 años. Una postura débil por parte de México podría, entonces, recibir una lección de alto costo si no cambia su estrategia de trato frente a su socio comercial, si no se centra en sus fortalezas para lograr acuerdos de ganar-ganar con el vecino que comparte más de 3,000 kilómetros de frontera. ¿Y si México condiciona su papel de guardaespaldas ante los múltiples enemigos que acechan a los estadounidenses a cambio de un buen acuerdo de movilidad humana y trabajo temporal? ¿Y si deja de enviar alimentos que esperan los estadounidenses de los climas más hostiles a cambio de un justo Tratado de Libre Comercio? Si los mexicanos probaron por un cambio de gobierno, tal vez éste podría en corto apostar también por una nueva estrategia, ¿no? *Periodista