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Poncho Vera: Periodistas ?sin humildad

La afición mexicana no se ilusiona con el tri porque los comunicadores deportivos digan que hay que ilusionarse, no son tan importantes

OPINIÓN

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o que digan en la televisión no se toma como verdad divina, los periodistas deportivos no tienen infalibilidad papal, no se me agranden. Aunque algunos comunicadores futboleros piensen lo contrario, los aficionados mexicanos que ven la televisión deportiva son seres humanos con inteligencia y libertad, no están condenados a pensar exactamente igual a como ellos digan que piensen. Desafortunadamente para estos iluminados del micrófono, la realidad es que el aficionado mexicano sueña con grandes resultados con su Selección porque le da la gana, porque quiere, porque le gusta hacerlo. Está bien que así sea… ¡Es un juego, es futbol, sólo eso! Sí, es un deporte apasionante, que genera muchas emociones, que mueve mucha lana… pero no deja de ser un juego; con reglas claras, estupenda organización, una gran estructura, una actividad que fomenta la competitividad… pero, insisto, un juego. No hay nada de malo en que cada Mundial se sueñe con la gloria… como tampoco lo es pensar en el fracaso deportivo. Que estas eminencias del micrófono no se preocupen por la estabilidad emocional de sus audiencias, pueden soportar una desilusión futbolera, no van a enloquecer ni van a cometer una locura. Estos comunicadores son muy buenas personas, de noble corazón, se entiende, pero deben de ser fuertes, y soportar el saber que su público vivió una decepción deportiva. Hace muchos años, algo así como 80, los radioescuchas estadounidenses creyeron fielmente lo que transmitía la CBS en relación a una invasión extraterrestre a la Tierra como parte del radioteatro La Guerra de los Mundos, y enloquecieron. De sobra está decir que la indiscutible influencia de medios de comunicación de finales de la década de los 30 es ya un curioso recuerdo, no obstante que algunos comunicadores se sientan con el poder suficiente para que quien los escuche crean absolutamente todo lo que dicen, sin la más mínima resistencia, sin ningún cuestionamiento. La gente sigue los programas deportivos para entretenerse. La información, opinión, y análisis que ahí escucha forma parte del entretenimiento que requiere para combatir su cotidianidad. No es parte de una temática necesaria como la económica o política. Los comunicadores futbolísticos, les guste o no, son parte de una industria de entretenimiento, si empezaran por asimilar eso, tendrían una concepción mucho más respetuosa de sus audiencias, y ellos trabajarían con más humildad. Ni los aficionados creen en su Selección porque un señor que sale en la tele les dice que crean; ni las Selecciones pierden por estar infladas por un medio de comunicación. L