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Andrés Carreón López: Más México

OPINIÓN

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    El gobierno capitalino que se elige tendrá cualquier cantidad de problemas a resolver a partir del 5 de diciembre, cuando inicie funciones oficialmente. La jefa o jefe de la administración pública local deberá mejorar el rumbo en tareas como la seguridad y la procuración de justicia, y no debería desarreglar lo que sí funciona, en temas turísticos, por ejemplo. En un balance de las acciones en dicha materia de la gestión que inició el hoy aspirante al Senado, Miguel Ángel Mancera, propios y extraños coinciden que un acierto definitivo fue la creación de la marca CDMX. Los mercadólogos coinciden en que ésta es una herramienta que posiciona a los destinos, permitiéndoles competir de manera eficiente; representa una meta de las ciudades más emblemáticas del mundo y permite identificar al destino, generando sentido de pertenencia y orgullo entre las y los ciudadanos. Mancera Espinosa lo entendió a la perfección, por ello pidió a un grupo de creativos que esbozara una marca que reflejara una ciudad “progresista con políticas públicas que han marcado brecha en el país y en el mundo; una metrópoli donde a diario pasan cosas extraordinarias, donde guardamos nuestros más grandes recuerdos y forjamos nuestros más grandes sueños”. Fue MAM el padre único de la marca CDMX, que es un referente a escala nacional e internacional. El ex director del Fondo Mixto de Promoción Turística, Armando López Cárdenas -hoy al frente de la Sectur chilanga- se encargaría de potenciar el producto de tal suerte, que el estudio Saffron, The World City Business Brand Barometer, lo ubica dentro del Top 20 de las metrópolis que mejor proyectan sus cualidades Saffron califica a la CDMX por encima de Buenos Aires, Melbourne, Sao Paulo, Milán, Atlanta y Berlín, entre otras. El estudio de la Sectur federal, en su Medición de Equity, también colocó a laCDMX como la tercera, sólo después de las marcas México y Cancún. Se implementaron innovadores mecanismos de promoción, como el Globo CDMX (de 2015 a 2016 alcanzó alrededor de 250 millones de impactos); el Avión CDMX (se utilizaron un Boeing 737 y 777, el más grande de la flota de Aeroméxico que viajaron por Asia, Europa y América); se colocó la marca en aeropuertos nacionales (magnopantallas, pasillos sensoriales, volumétricos amorfos, pantallas de información turística digital y carritos de equipaje en el AICM), en puertos nacionales (vallas en Puerto Vallarta, Cozumel e Isla Mujeres, que absorben a 8 millones de pasajeros cada año); en autobuses foráneos (más de mil autobuses en toda la República) y ferias internacionales (activaciones de marca en IMEX, Fitur, Fiexpo). En síntesis, la marca CDMX habrá llegado para quedarse en la capital que, además, presume una constitución política de avanzada, a menos de que el nuevo gobierno quiera malgastar tiempo, dinero y esfuerzos invertidos. CLASE PREMIER Roberto Ibarra, presidente del Consejo Mexicano de la Industria de Reuniones, ha puesto el dedo en la llaga; pese al buen momento del turismo, México ha caído de la posición 21 a la 22 en el ranking internacional 2017. Según la Asociación Internacional de Congresos y Convenciones, el año pasado se registraron 198 eventos de este tipo, lo que nos deja por debajo de economías de menor tamaño como Argentina (21), Bélgica (19) o Suiza (17). Se encienden las alertas en la Industria de Reuniones.