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El codiciado voto de Cárdenas

OPINIÓN

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    Hoy Andrés Manuel López Obrador tiene más del 50 por ciento de las preferencias para ganar la Presidencia, no necesita el voto de Cuauhtémoc Cárdenas, pero ha mandado señales de que quiere ese respaldo. Los dos fueron jefes de gobierno, pero el tabasqueño creció con el impulso del michoacano. Públicamente el ingeniero sólo ha dicho que en la Ciudad de México votará por Marco Rascón, uno de los cardenistas que aun quedan; pero de los candidatos a la Presidencia, no se ha definido, busca coincidencias en proyecto, difícilmente las encontrará. La historia de encuentros y desencuentros entre ambos políticos son muchos, pero hay etapas fundamentales. En 1996, Andrés Manuel López Obrador disputaba la presidencia nacional del PRD, en Misantla, Veracruz, hizo una inexplicable defensa de Ernesto Zedillo porque estaba en marcha “un proyecto para deponer al Presidente”. Varios miembros del equipo del ex mandatario están en el primer equipo del tabasqueño, como Esteban Moctezuma; la última novedad podría ser ahora ser Guillermo Ortiz. Con Zedillo se impulsó una reforma política fundamental, porque se ciudadanizó el instituto electoral y se abrió la puerta para la elección de los gobernantes en el Distrito Federal. Los dirigentes de izquierda aseguran que no una concesión fue el resultado de años de lucha; Cárdenas fue el primer jefe de gobierno electo en 1997, pero en 1999 fue a buscar por segunda ocasión la Presidencia. Andrés Manuel López Obrador fue el candidato a la jefatura de Gobierno del Distrito Federal, con el respaldo de su antecesor, el llamado al voto útil que hizo en aquellos momentos Vicente Fox empezó a permear en la ciudad, al grado que Santiago Creel le pisó los talones. El candidato del PRD ganó con el 37.7 por ciento, el panista tuvo 34.2 por ciento, solo 147 mil votos de diferencia. En su libro Sobre mis pasos, Cárdenas recuerda que la mayor parte de los eventos de campaña que hizo en la ciudad fue sin López Obrador, incluso para ir a la UNAM varios enviados tuvieron que insistirle para que asistiera, y sólo dio un breve saludo. La jefa de gobierno Rosario Robles, entonces brazo derecho del ingeniero, puso toda la carne en el asador para que el PRD pudiera ganar la ciudad, muchos de sus colaboradores recriminaron que la nueva administración los hiciera a un lado, cuando fueron fundamentales para el triunfo en el 2000. La noche del 2 de julio en la casa de campaña de Cárdenas estaban reunidos esperando el resultado electoral y Zedillo se encargó de dar la noticia. Esperaban que se sumara López Obrador, que no llegó, pero rechazaba la versión del empate técnico en el Distrito Federal y anunciaba la defensa del voto a favor de López Obrador. Después vino el proceso de desafuero, el señalamiento de Elena Poniatowska de que no lo apoyaba por envidia; respondió a la escritora en una carta donde expresa sus diferencias dogmáticas con López Obrador. Hoy quiere de nuevo su voto.   Por Esperanza Barajas