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Héctor Serrano Azamar: Se acerca la época de declinaciones

OPINIÓN

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Restan sólo 27 días de campaña, la veda electoral es de tres días antes de la elección del 1 de julio; a estas alturas se ve difícil que las campañas que no prendieron en su momento, lo puedan hacer. Los días efectivos que quedan en la contienda sólo son suficientes para mantener la ventaja ganada o los necesarios para alcanzar al puntero cuando es corta la distancia, remontar desde un tercero o cuarto lugar es tarea casi imposible. Tal vez por eso en la Cdmx se está hablando con mayor persistencia de la posibilidad de algunas declinaciones; invitaciones van a sobrar para todos los participantes, el examen de conciencia es obligatorio para todos los candidatos, sobre todo para los que a pesar de su esfuerzo no han logrado encontrar las condiciones para poder alzarse con el triunfo. En política siempre juegan las circunstancias y muchas veces escapan de la voluntad de las personas. Esas circunstancias están íntimamente ligadas a una variedad de factores que pueden determinar una elección; el escenario político nacional, la falta de recursos económicos, la nula estructura territorial de los partidos postulantes y la movilidad política de los adversarios, son sólo algunos de ellos; un esfuerzo individual, por más importante que sea, es difícil que logre revertir con su talento esta serie de circunstancias. Por eso, la decisión de los candidatos que no tienen la oportunidad de ganar, versará sobre tres escenarios; cualquiera de ellos presenta una oportunidad de hacer política, los tres tienen riesgos, al final, sea cual sea su decisión, la participación de cualquier candidato en este proceso ayuda a consolidar la democracia, presentando al votante una oferta política diversa. El primer escenario es mantenerse en la contienda hasta el final, aún sin la posibilidad de triunfo, hacer crecer su figura y esperar una negociación política más adelante o una nueva oportunidad en tres años para volver a ser candidata o candidato. No deja de ser loable la decisión de mantenerse en una contienda política a sabiendas de que se va a perder, sobre todo si responde a motivos ideológicos o de convicción. El segundo escenario es el de negociar o de declinar por la candidata o candidato que vaya en segundo lugar de las preferencias, para juntos tener la posibilidad de revertir un resultado previsible, es la apuesta que mayores dividendos puede generar un acuerdo político, pero no deja de tener un alto grado de riesgo, sobre todo si la distancia entre el primero y el segundo lugar es muy grande o no se cuentan con las circunstancias adecuadas. Una mala decisión y se pierde doble. Por último, se puede declinar o negociar con el puntero, ayudar a consolidar la ventaja y legitimar el resultado, ahí el obstáculo radica en la humildad o en la soberbia del candidato que se sabe ganador. Se acerca la época de las declinaciones, hagan sus apuestas.