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Estrategas cuestionan a Guajardo

OPINIÓN

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“Ataca al enemigo donde no esté preparado, aparece allí donde no te espere”, era uno de los tantos consejos del general Sun-Tzu – vertidos en el libro El Arte de la Guerra, a todo aquel general que estuviera dispuesto a participar en un combate.  Consejo que, según los estrategas políticos mexicas del Siglo XXI, podía haber seguido el secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, después de que el presidente Donald Trump extendió su guerra comercial a México con la imposición de aranceles a nuestras exportaciones de aluminio y acero a los Estados Unidos. Y es que a juicio de los susodichos estrategas, si bien es cierto México respondió rápidamente, con oportunidad y hasta con valentía a las medidas proteccionistas anunciadas por Trump, aplicando aranceles a varios productos que importamos de aquél país, escogió aquéllos que a nuestros “partners” ni cosquillas le hacen, como aceros planos (lamina caliente y fría, incluidos recubiertos y tubos diversos), lámparas, piernas y paletas de puerco, embutidos y preparaciones alimenticias, manzanas, uvas, arándanos, diversos quesos, entre otros, según el comunicado oficial de la secretaría de Economía. Todas esas mercancías Estados Unidos las puede colocar en otros mercados, por lo que el impacto de la represalia comercial fue como un “tiritititoooo”, para ponerlo en términos futbolísticos ya que estamos en la fiebre mundialista. Si el secretario Guajardo hubiera querido hacer algo más efectivo y más doloroso para los productores norteamericanos, hubiera dirigido sus cañones comerciales a la línea de flotación del barco enemigo, imponiendo aranceles a las importaciones de jarabe de maíz, las cuales son de alrededor de 1.5 millones de toneladas cada año, y que, dicho sea de paso, desplazan el consumo de azúcar en México por una cantidad similar, afectando aquí sí, a decenas de miles de productores. Para quienes no conocen del tema azúcar y fructosa, México produce 6 millones de toneladas de azúcar cada zafra; consume de 4 a 4.5 millones de toneladas, por lo que tiene excedentes por 1.5 millones los cuales sólo puede exportar a Estados Unidos 1- 1.2 millones, o lo que les venga en gana a nuestros socios, y el resto al mercado mundial donde los precios regularmente son más bajos que en norteamérica. Pero, por otro lado, desde que existe el TLC México le tiene abierto el zaguán a toda la fructosa que nuestros socios quieran mandarnos, sin restricción alguna, lo que provoca un daño económico de 500 millones de dólares anuales, según los especialistas. Lo relevante, es que el único mercado del jarabe de maíz que se produce en Estados Unidos es México. O sea que, si Economía le hubiera puesto un arancel elevado a ese edulcorante, o en el mejor de los casos cancelado totalmente las importaciones, le hubiera puesto tal madrazo a los vecinos, que ahorita estarían “chillando” y hasta perdón nos hubieran pedido. “En la guerra, el camino a seguir consiste en evitar lo que es fuerte y golpear sobre lo que es débil”, recomendaba también Sun-Tzu. Así las cosas, los estrategas políticos mexicas cuestionan: ¿Por qué el secretario Guajardo no quiso tomar esa decisión que hubiera resultado histórica? ¿Por no afectar los intereses de Cocacola y Pepsicola, que son las que más jarabe de maíz consumen?