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El lunes dos de julio

OPINIÓN

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  El lunes será el día después. El lunes habrá pasado la elección y –ojalá- habrá certeza sobre quién ganó. El lunes –así debería ser- todos los contendientes reconocerán al triunfador y los derrotados, aceptarán que perdieron. Y el lunes, más importante aún, aquí estaremos todos.   Seguirán, también, los problemas y retos que, como país, arrastramos hace años y que no se resolverán con la victoria de nadie. No hay soluciones mágicas. La inseguridad no desaparecerá, tampoco la pobreza, menos la corrupción.   En la intensidad de la contienda, muchos parecen olvidar que el dos de julio, el día después, habrá país. Nadie se irá, nadie tendría porqué irse. Seguirán las instituciones públicas y privadas donde trabajan millones de mexicanos. Seguirán las organizaciones de la sociedad civil haciendo lo suyo, supliendo no pocas ocasiones vacíos que los gobiernos dejan. Estarán los empresarios generando riqueza, creando empleo. Estarán los medios informando. Estaremos los periodistas cuestionando.   El lunes no desaparecerá la crisis de violencia por la que atravesamos, que tuvo en 2017 el año más violento en la historia (25 mil 339 homicidios dolosos), y en mayo pasado, el mes más sangriento, 2 mil 890 homicidios dolosos (SNSP). El lunes, más de 53 millones de mexicanos amanecerán en pobreza (Coneval). El lunes, la percepción –y realidad- de la corrupción seguirá siendo la misma: somos el país con el índice de corrupción más alto en América Latina; ocupamos el lugar 142 de 183 naciones (Transparencia Internacional).   Decía Manuel Clouthier, padre de la coordinadora de campaña de AMLO, Tatiana Clouthier, que “la Patria es el apellido que nos hermana como mexicanos”. El domingo más allá de pelitos electoreros, seguirá habiendo Patria. El día después no deberá tratarse de vencedores y vencidos, pero el ganador sí tendrá mayor responsabilidad. Deberá tender la mano a todos, si aspira a gobernar para todos, porque todos estaremos aquí.   En una elección, nadie gana ni pierde todo. En democracia esto no se acaba en unos comicios. Por eso se necesitarán, también, buenos perdedores. Pero, sobre todo, requeriremos reconciliación. Los políticos y partidos, ya los hemos visto una y otra vez, pactan y se acomodan. Crean conflictos y después acuerdan. Al final se acomodan, se arreglan. En medio quedan millones. Amistades que se rompen, familias que no se hablan, compañeros que se ven con desconfianza.   Nos vendría bien dejar de pensar que México se reinventará en esta elección. Gane quien gane, no llegará con varita mágica. El lunes, cada quién seguirá en lo suyo. Los ciudadanos necesitaremos tendernos la mano, darle vuelta a la página y escucharnos más. Entre tanto ruido electoral, quizá no hemos notado que, entre nosotros, hay más coincidencias que diferencias. -Off the récord Las agendas del domingo. AMLO, en su casa en Tlalpan, después a las oficinas de Morena en la Roma y de ahí –es el plan- al Zócalo. Meade, a misa temprano, luego con su círculo más cercano, y de ahí al CEN del PRI por la noche. Anaya, votará en Querétaro y más tarde se instalará en un hotel en CDMX, que aún está por definirse.