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Josué Corro: Lo mejor de Pixar Parte 2

OPINIÓN

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  La semana pasada les presentamos la primera entrega de lo más destacado de Pixar que celebra 20 películas en tres décadas de existencia. Hoy continuamos con este conteo que va sobre la inspiración no autorizada de sus películas y personajes que se han vuelto en clásicos, una sutil imagen sexual de un coche y el momento más triste de todos sus filmes.   MEJOR LECCIÓN DE VIDA Buscando a Nemo tiene miles de mensajes sutiles sobre la relación entre padres e hijos (limitar la sobreprotección, aprender cuando los niños ya están listos para ser independientes). Pero la mayor lección en esta película es obra de Dory, la pequeña pez azul que parece personaje de Memento. Tanto ella como Marlin se ven inmersos en problemas para encontrar a Nemo, quien preocupado entra en pánico y ella, con sutileza responde: “Nadaremos” (“Just Keep Swimming”). Un mantra de vida.   PERSONAJE SECUNDARIO QUE MERECE UN REBOOT   Cuando estás rodeada de superhéroes, pareciera que no tienes ninguna oportunidad para sobresalir e impregnarte en la memoria del colectivo popular; pero la grandeza de un personaje como Edna Moda es aún más efectiva y poderosa que sus contrapartes heroicas: sabe cómo diseñar para dioses y contempla sus trajes como una obra de arte que desafían las leyes de la física, claro… excepto la gravedad (¡sin capas!). Su filosofía de vida la ha convertido en un personaje memorable.   MEJOR REMAKE   Sí, Pixar será la compañía más original de nuestra generación a pesar de su secuelitis de los últimos años; sin embargo, existe un rubro que pocas veces se ha platicado: la fuente de inspiración que ha surgido de otras cintas. Particularmente, Bichos. La segunda cinta de Pixar ha tomado un nuevo aire a 20 años de su estreno, gracias a sus paralelismos con una de las mejores películas de todos los tiempos: Los siete samuráis de Akira Kurosowa. En ambos filmes una pequeña aldea es dominada por un grupo de bandidos, hasta que deciden contratar a unos guerreros para defenderlos. Aunque Pixar no la cataloga como un remake, hay coincidencia con la historia de una colonia de hormigas hostigadas por unos grillos criminales, hasta que una banda de insectos fingen ser “samuráis” para protegerlos; aunque en realidad son parte de un circo.   LO MÁS INCÓMODO   Hay algo perturbador de ver a carros antropomórficos con ojos, dientes y sobre todo con lengua (de verdad, ¡coches con lengua!), pero bueno... entendemos que tienen caras porque poseen sentimientos y es un universo paralelo donde los carros son la especie dominante del planeta. Lo que es realmente traumatizante es una escena aparentemente inocente: Rayo McQueen comienza una bonita amistad con Sally, la abogada-Porsche del pueblo abandonado; una noche después de despedirse, Rayo nota que ella tiene un tatuaje de la cajuela. Ahora, si trasladamos esta parte de la carrocería a la anatomía humana: sería un tatuaje en la espalda baja. Sí, un coche femenino con un tramp stamp. ¡Wow!   ESCENA MENOS PIXAR   Hay algo que en particular amo de Pixar: sus universos de fantasía respetan sus propias reglas: juguetes en un mundo de juguetes; insectos que hablan con otros insectos; monstruos que conviven desde su propia trinchera con los humanos. ¿Cuándo se cruzó esta línea entre fantasía y el “mundo real” que había definido Pixar? Durante la primera mitad Up: Carl y Russell llegan a un paraíso sudamericano y conocen a un perro que habla. ¡Jamás había pasado! Incluso en Ratatouille, Remy y Linguini no se comunican con un mismo lenguaje, su entendimiento era mágico.   MOMENTO QUE NOS HIZO LLORAR   Quizá Intensamente es la premisa más ambiciosa de la historia de Pixar (¿qué pasa por la mente de nuestros propios sentimientos?) Además de recordar nuestra preadolescencia hormonal y cargada de malas decisiones, también evoca un pasaje infantil lleno de nostalgia: los amigos imaginarios. En este caso es Bing Bong, un elefante-gato rosa que vive en los recuerdos de Riley