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Cómo elegir Presidente este domingo

OPINIÓN

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  Este domingo los mexicanos elegiremos presidente. Para seleccionar la casilla, el elector indeciso debe tomar en cuenta cómo está el país. Los datos básicos son los siguientes: nuestro PIB crece 2.3 por ciento y la inflación se encuentra en 4.55 por ciento. La tasa de desempleo está en 3.2 por ciento, mientras la esperanza de vida es de 77 años. La escolaridad promedio de la población es de 9.2 años. Los datos anteriores no tienen juicio alguno. Pero el elector indeciso debe formarse un juicio para seleccionar al candidato que gobernará al país. ¿Cómo puede hacerlo? Mirando la trayectoria de esos indicadores y, sugiero, no haciendo cortes por sexenio, sino más bien por generación. Cada cual puede hacer los propios. Un millennial indeciso, por ejemplo, puede echar un vistazo a los indicadores económicos de la época en que nació, o preguntar a sus padres cómo eran antes los hospitales, las escuelas, los aeropuertos, los destinos turísticos, las carreteras, los productos del supermercado… Durante los últimos meses el candidato populista Andrés Manuel López Obrador ha logrado nublar exitosamente la atención de todo lo anterior. Focalizó, con éxito, la atención del electorado en un par de temas, corrupción y violencia y, sin ninguna cualificación ni entrenamiento técnico —no estudió alguna maestría destacada en políticas públicas, ni fue ministro de culto religioso—, insertó la idea colectiva de ser él, y solo él, quien puede poner punto final a esos dos problemas que aquejan al país. Una proporción importante del electorado le ha creído, obviando el desempeño de los indicadores citados inicialmente. Para lograrlo, el candidato utilizó la ignorancia de la gente haciéndole creer que un supuesto grupo de “mafiosos” controla los hilos del dinero y el poder. No obstante, si el elector indeciso se permite diez minutos en soledad antes de su voto, si piensa en su cartera, en el porvenir de sus hijos y en la trayectoria que ha experimentado el nivel de vida en México durante casi tres décadas, y si contrasta con otras épocas y con otros países con modelos alternativos, es altamente posible que evite cruzar la boleta por el candidato populista. En el elector indeciso está el porvenir del país. Son los indecisos los que deben ser abordados por familiares y amigos estos días. Hay que invitarles un café y, fuera de toda pasión, hacer el ejercicio de comparar su situación actual con la de hace veinte o treinta años: ¿tiene celular, un televisor y acceso a educación?; ¿vacaciona?; ¿en su entorno inmediato las personas tienen empleo?; ¿se puede dar el lujo de despreocuparse un par de horas para mirar hoy un partido de fútbol?; ¿puede con ilusión planificar la siguiente fiesta de Navidad? Y con sus respuestas que vaya, deje la indecisión a un lado, y cruce la boleta. motacarlos100@gmail.com @SoyCarlosMota