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Pedro Pablo Treviño V.: No todo está bien, tampoco todo mal

OPINIÓN

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“México no avanza”, “quiero un México mejor”, “necesitamos mejorar la educación”, “por eso estamos como estamos”, son algunas de las expresiones que a menudo se escuchan dentro de la opinión pública y que en plena época electoral son utilizadas para definir el voto. Es en este contexto que los invito a reflexionar. ¿Todo está mal? Hoy se registran indicadores que ratifican que en verdad vamos por el buen camino: nuestro sector agroalimentario genera casi el doble de ingresos por exportación que el sector petrolero; la inversión extranjera es 50% más alta que en la pasada administración federal; la generación de más de 3.5 millones de empleos es la más alta en la historia del país; pasamos del lugar 15 mundial en materia de turismo al 6º en esta administración; y éstos son sólo algunos de los muchos logros alcanzados. Se aprobó una reforma integral del sistema educativo, una reforma de telecomunicaciones; sin mencionar la reforma energética. Cuando nuestro candidato presidencial José Antonio Meade Kuribreña sostiene que estamos en el momento en que México consolide su modernización, lo hace porque está completamente seguro de lo que dice. Su trayectoria por cinco secretarías de Estado en dos administraciones distintas le da la experiencia. Es verdad que nos enfrentamos ante un escenario con grandes desafíos, como lo son la corrupción, impunidad, desigualdad social, inseguridad, entre otros, pero hoy estamos mejor; somos un país reconocido con estabilidad macroeconómica y desarrollo sostenido. México tiene todo para convertirse en una potencia. La propuesta de Meade está encaminada a corregir errores y fortalecer aciertos, reconociendo que existen problemas, debilidades y deficiencias que son urgentes revertir. Lo que está en juego es el futuro de nuestros hijos y la calidad de vida de nuestras familias. Está en nosotros decidirlo. La decisión que tendremos en nuestras manos no sólo tiene que ver con simpatías políticas, con revanchismos, con afinidades o creencias. Lo que nos estamos jugando es el rumbo de nuestro país. Hoy tenemos un candidato presidencial a la altura de las expectativas del Siglo XXI, por eso no nos sorprende que el supuesto “joven maravilla” esté en decadencia, ya que su poca o mucha trayectoria fue construida a base de traiciones, que lo llevaron a ser dirigente de su partido, al que fracturó y en el que desató una guerra interna para poder lograr ser candidato presidencial. Un candidato que como legislador destacó su apoyo a las reformas estructurales propuestas por el Presidente Enrique Peña Nieto, reformas que hoy niega. Un candidato que no conoce las palabras lealtad ni honestidad, y que se encuentra inmerso en múltiples escándalos por su enriquecimiento ilícito no debe ser Presidente. Decidamos este 1 de julio. Hagámoslo conscientes de que no todo está bien ni todo está mal, y que por estas razones vamos a tener un presente y un futuro mejor con José Antonio Meade. Tal como él mencionó: “No hay partidos buenos ni malos, hay gente buena y mala en los partidos, y lo que tenemos que lograr es que se queden los servidores públicos que quieran servir a México”.     PEDRO PABLO TREVIÑO V. PRESIDENTE DEL CDE DEL PRI EN NUEVO LEÓN @PEDROPABLOTREV