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Armando Guzmán: ¡Véndeme tu alma! Dijo el diablo

OPINIÓN

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  Pocas cosas hacen más feliz a Donald Trump que presumir haber sido el único capaz de resolver un problema que ningún otro presidente pudo resolver… aunque convenientemente nunca dice que eso se debe a que él mismo creó el problema. Se lo cuento porque desde, el uno de abril, escuché en Washington por primera vez al Presidente estadounidense ponerle precio al Tratado de Libre Comercio de América del Norte. Trump lo repitió en Twitter: "Mexico, whose laws on immigration are very tough, must stop people from going through Mexico and  into the U.S. We may make this a condition of the new NAFTA Agreement". "México cuyas leyes migratorias son tan estrictas, debe impedir que la gente lo cruce a Estados Unidos. Podríamos convertir eso en una condición para el nuevo acuerdo del TLC". El canciller Luis Videgaray respondió airado: “Como condición es inaceptable”. A partir de entonces el ofrecimiento resurgió informalmente media docena de veces más, la última el viernes pasado; Trump dijo por primera vez que lo hablaría con el gobierno mexicano. Nada puede ser más inoportuno, descabellado, necio y peligroso que decir esto cuando estamos a días de una de las más cruciales elecciones mexicanas. Pero es que Trump no piensa en la elección mexicana, piensa en la de noviembre de EU. Antes de que usted se enoje, y me diga que: "El honor patrio no se vende", especialmente a los gringos, piense primero como gringo… y en cómo sacarle provecho a esa elección de noviembre, que a este cuate lo tiene sin dormir. Piense que la ideología y los objetivos de Trump no han cambiado y que su mano dura en inmigración y en comercio exterior son lo que lo hace quedar bien con su misma base blanca resentida de siempre. Piense también, que los impulsos de este cuate, siguen siendo crueles y que los que le hablan al oído como el racista certificado de Stephen Miller, seguirán haciéndolo. Finalmente, piense que la crueldad de la nueva política migratoria desde un inicio, tuvo como principio, eso, ser cruel.  Ese fue precisamente el punto. Yo digo que antes de responder a si deberíamos impedir que los centroamericanos sigan usando a México de trampolín, a cambio de que Estados Unidos apruebe el TLC renegociado, y antes de decir lo del "respeto mutuo" que siempre respondemos, lo que deberíamos considerar es lo ocurrido en el último episodio separando a los niños centroamericanos en la frontera. Recuerde que fue la presión política interna debido precisamente a las elecciones de noviembre lo que hizo recular a Trump, y que, eso no significa que sus políticas cambiaran, lo único que significa es que mientras usted lee esto, en la Casa Blanca están diseñando una política migratoria igual de cruel, pero sin la publicidad negativa. El mismo viernes, General Motors anunció que pese a las amenazas de Trump, la nueva camioneta Blazer, de las más populares en EU, va a fabricarse en México. ¿Ve usted? Los empresarios americanos son los primeros aliados de México en el TLC. Conclusión: Meta usted todo esto que le platico en la licuadora a ver que resulta. Y contésteme después, si México al igual que Estados Unidos, debería tener también más intereses que amigos. Por Armando Guzmán *Periodista