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Autos y más: Ciudadanos del mundo

OPINIÓN

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La semana pasada tuve oportunidad de convivir con periodistas automotrices de todo el mundo, y durante los días de convivencia mientras probábamos un nuevo SUV muy deportivo del que pronto les platicaré —platicaremos, en equipo—, el común denominador fue la conversación acerca del país sede (EU), la situación de vida y la presidencia de Donald Trump. Sin ponerme muy político, porque para todos los adultos con educación de todos los niveles, profesionistas de la palabra escrita, nos dejó sorprendidos la situación de la separación de las familias migrantes. Pero eso, es tema para columnistas mejor empapados en la cuestión. De todos modos, antes de cambiar de tema por completo, quiero reiteriar mi completo repudio a tal situación, a la forma de reaccionar de los involucrados directos al realizar sus declaraciones a la prensa, y a la falta de presión de parte de los gobiernos latinoamericanos. De lo que quiero compartirles, es lo sorprendido que estoy —y no es la primera vez que me sucede— de lo diferente que es la relación de los mexicanos con el capitalismo estadounidense a la de los colegas de centro y Sudamérica, y ni se diga de los europeos. Primero está el idioma. Para quienes crecimos aquí, el inglés es muy común. Lo hablemos o no, a cualquier nivel, lo encontramos en la mercadotecnia, la televisión, consumibles, electrónicos, etc. Nos es familiar y nos rodea de manera directa y también un poco subliminal. Las franquicias estadounidenses dominan nuestro país, esto incluye desde grandes supermercados y restaurantes, hasta los autos. Mientras algunos españoles y alemanes se sorprenden con el paso de un Chevrolet Camaro, Tahoe o Suburban, yo estoy harto de cómo estorban estos enormes SUV en las calles cuando están estacionados en doble fila. Escuché por ahí a los mismos funcionarios de la marca anfitriona (alemanes) preguntándose si ese era el coche que manejaba Nick Fury en la película de The Avengers. Querían saber cuál es el que se usa en las agencias gubernamentales reales, y tomaban fotos de vehículos que nosotros hemos visto toda la vida. Estas respuestas las conocemos los mexicanos —los cinéfilos más— y estamos muy familiarizados con las marcas y modelos de EU, ya que en México los encontramos en cada esquina y existe una gran afición por los muscle-cars de todas las épocas. Con todo esto me pongo a pensar qué tan afortunados somos de recibir lo mejor de todo el mundo. Importamos de Europa, Japón, China, Brasil, Estados Unidos y Canadá, sin embargo, no siempre funcionan esos productos como en sus países de origen. Sí, debemos apoyar lo hecho en México, pero también aprovechar la accesibilidad que tenemos a las marcas globales.  

JRZ / JOSERA@MVS.COM