Haz tu denuncia aquí

Cuesta arriba

OPINIÓN

·

# A Fuego Lento

Toda una revelación resultó Mikel Arriola como candidato del PRI al gobierno de la CDMX; sin embargo, es poco probable, casi imposible, que su empuje y arrojo para hacer la mejor campaña que ha tenido el tricolor en los últimos tiempos, le alcance para ganar la elección del 1 de julio.

Muchos, dentro y fuera del PRI, lo ven de este modo: es el mejor candidato que han tenido en todos los procesos electorales, pero llegó en uno de los peores momentos del partido en la capital.

Con ausencia de liderazgos, una deuda económica acumulada y una estructura prácticamente desaparecida, a lo más que puede aspirar el tricolor, según las encuestas, es a un tercer lugar en la elección para Jefe de Gobierno, a ser la tercera fuerza en la ALDF y a tres delegaciones, no más.

Sin embargo, para el dirigente del partido en la CDMX, Francisco Olvera, todavía hay tiempo para remontar, porque desde que asumió las riendas del priismo chilango, el 18 de diciembre de 2017, se dio a la tarea de iniciar la reconstrucción del partido.

Producto de ese trabajo, tienen capacidad para cubrir los 5 mil 600 seccionales de la ciudad, mismos que han servido para promover el voto a favor de Mikel, y de donde saldrán los 12 mil 900 representantes de casilla para la elección.

Este ejército es el que trabajará para lograr la hazaña, que ven difícil pero no imposible de alcanzar, comentó Olvera, en una reunión con periodistas de El Heraldo de México.

 

Está consciente de que no será fácil. Llegó prácticamente como bateador emergente, pero asumió el cargo convencido de que el PRI tiene posibilidades de ser lo que era antes de la debacle electoral de 1988, ahora de la mano de Mikel, quien personalmente lo invitó a esa posición.

De lo que también está cierto es de las limitaciones económicas que tienen. Y esto no es de ahora. Arrastran un déficit presupuestal y una deuda con proveedores y trabajadores.

Ni Eruviel Ávila, en su efímero paso por el Comité Directivo, ni Mariana Moguel pudieron hacer nada por las finanzas del partido.

Por el contrario, Enrique Ochoa Reza, como presidente del PRI nacional, presumió a los cuatro vientos que el partido devolvió al INE 258 millones de pesos de prerrogativas.

Con sombrero ajeno quiso ponerse guapo con los damnificados de los sismos del 19-S, pero como dice el clásico: nadie sabe, nadie supo, dónde quedó ese dinero.

Lo que sí saben los priistas chilangos es que no tienen dinero en sus arcas y eso, a final de cuentas, los coloca en clara desventaja en esta contienda electoral.

En pocas palabras: tienen un candidato rico en ideas y propuestas, muy echado para adelante, pero un partido muy pobre en presupuesto y prestigio.

 

***

Y como dice el filósofo… Nomeacuerdo“El cuerpo del hombre es como una vestidura: cuando se ha gastado por la edad o por enfermedad, el alma lo abandona”.