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Una dinastía no es obra de la casualidad

OPINIÓN

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  Es muy fácil hablar ahora sobre la dinastía en la que se ha convertido Golden State, que para muchos inicia hace un par de años con la llegada de Kevin Durant tras perder la serie Final contra Cleveland del 2016, pero ese, aunque fue un momento determinante para obtener los dos últimos títulos con los que los Guerreros llegan a seis, igualando a Chicago en el tercer lugar de todos los tiempos por debajo de los 17 de Boston y los 16 de los Lakers, sólo fue la más reciente de una lista de decisiones acertadas. Es cierto que al arranque de la temporada Golden State contaba con la nómina más alta de la NBA con poco más de 135 millones de dólares, pero como sucede en los demás deportes, el éxito no depende únicamente de contar con liquidez, sino de hacer buenas inversiones. Con la séptima selección del Draft del 2009 eligieron a Steph Curry, pese a que sus lesiones recurrentes en los tobillos lo hacían una apuesta arriesgada. En el 2011 llegó Klay Thompson, tomado con la undécima selección, y un año después, Draymond Green en el casillero 35. Para apuntalar, recurrieron a un par de veteranos, Andre Iguodala, que había jugado en Filadelfia y Denver, previo a su arribo a Oakland en el 2013, y en el 2014, Shaun Jefferson, que con Golden State viste su décimo uniforme en la NBA. Pero hacía falta un director de orquesta, y no pudieron haber elegido mejor. Previo a la campaña del 2014 firmaron a Steve Kerr, campeón cinco veces como jugador, tres con Chicago y 2 más en San Antonio, bajo la tutela de dos de los mejores entrenadores de todos los tiempos, Phil Jackson y Gregg Popovich, y que al momento de su retiro se convirtió en analista de televisión y después en gerente general y presidente de los Soles de Phoenix. Su labor ha sido determinante, porque ha sabido manejar el talento y los egos de sus jugadores. En su primera temporada Kerr llevó al conjunto a su primera Final desde 1975, y desde entonces, no ha fallado a la serie por el campeonato, acumulando otros tres títulos. Los Guerreros son apenas el séptimo conjunto que liga cetros en la NBA, y ante Cleveland, lograron la novena barrida en una serie por el campeonato, por el mayor diferencial de la historia, 60 puntos en los cuatro encuentros. En cuanto al futuro, no hay señales aparentes de alarma, dado que el núcleo estelar de jugadores está bajo contrato. El único movimiento que me parece podría alterar el poder en la cima sería la llegada de LeBron James a Houston para sumar fuerzas con Chris Paul y James Harden. De lo que no me cabe la menor duda es que debemos sentirnos afortunados como quienes vieron a los Celtics de los 70, los Lakers de los 80, Toros de los 90, y Spurs de principios del nuevo milenio, por ver en plenitud a uno de los mejores equipos de todos los tiempos.   POR: ENRIQUE BURAK