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Lilia Soren: No me abandones, mamá

OPINIÓN

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“Mi mejor amiga era mi madre. Era deliberada, inteligente, paciente, sedante, razonable, delicada, sutil, indispensable, ordenada y tan útil como una araña”, esas fueron las palabras con las que describió su obra maestra una de las más célebres artistas contemporáneas, Louis Bourgeois. Pocos artistas han simbolizado tan poderosamente a “la Madre” como lo hizo Bourgeois. Su pieza Maman es ícono de la maternidad. Con su aspecto amenazador, esta araña gigante representa la protección de una madre, que bajo ocho frágiles y góticas patas permite al espectador caminar debajo de ella para ser protegido como una cría. Sin embargo, más allá de la monumental pieza de acero de 22 toneladas y 10 metros de altura que colocó a la francesa en la cúspide de su carrera, es poco conocida la otra cara de su arte: la escritura. Parece que se alinean los astros cuando este 10 de mayo serán subastados en Estados Unidos los diarios inéditos de Bourgeois. El material consta de 50 páginas escritas desde los 14 hasta los 91 años, sólo siete años antes de su muerte. Se podría especular que sus cartas hablarán de la relación con su mejor amiga, su madre, a quien perdió a los 21 años, razón por la cual la figura materna se convirtió en su inspiración; pero no sólo eso, a su corta edad Louise descubrió la infidelidad de su padre en su propio hogar y, así, la artista cargó las semillas de la tristeza, traición e ira que su madre no soportó llevar. Al ser la maternidad su tema central, decenas de obras de Bourgeois retratan la figura de la madre desde diferentes perspectivas. Su serie "El cortador del cordón umbilical" reúne más de ocho piezas, serigrafías, bordados y esculturas, donde aparece una mujer atada a un cordón umbilical con su bebé Otras piezas características de Bourgeois son sus celdas, que representan la memoria y el dolor físico y emocional. Algunas de ellas están rodeadas por una araña, como si Maman la estuviera protegiendo. El mes pasado, el Guggenheim de Bilbao inauguró la muestra más completa de esas series de Celdas, con la colaboración de Richard Serra y Frank Gehry. Louise Bourgeois es sin duda la artista más emblemática a recordar en la víspera del Día de las Madres, pues su obra es un tributo a las mujeres cuya maternidad es sinónimo de fuerza, amor, fragilidad y dolor, pero también de inspiración. “Pequeña mamá, no me abandones. No me abandones. Yo te necesito. No puedo hacer nada sin ti”, nos dice con angustia uno de sus poemas bordados.