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Héctor Serrano Azamar: A 29 años del PRD, renovarse o morir

OPINIÓN

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El PRD cumplió 29 años de existencia, para muchos es conocida la historia del partido, su fundación obedeció a dos factores principales; la unificación de distintos movimientos de izquierda en el país y como una oposición real al poder, representado, como hoy en día, por el régimen priista en la Presidencia. A nivel federal, logró una relativa estabilidad en cuanto a sus porcen- tajes de votación en las contiendas de 2006 y 2012, en ambas, el candidato fue López Obrador, las elecciones intermedias siempre han sido un problema para el partido, en ellas su votación disminuye. El candidato presidencial, nunca logró, o no tuvo la intención, de fortalecer la estructura partidista a pesar de los liderazgos, utilizó el logo para hacer crecer su figura y el partido utilizó su imagen para hacer crecer sus porcentajes, parecía un buen acuerdo, ambos ganaban, pero en esa relación de más de dos décadas, algo se rompió en 2012. Los seguidores de AMLO se radicalizaron y fundaron Morena, el argumento inicial: la firma por parte de una fracción de la dirigencia perredista, del llamado Pacto por México con el presidente Peña Nieto, parecía lógico y hasta enco- miable, asumir una postura clara en contra del presidencialismo, más aun, en contra del priismo y su forma de hacer política. La lucha por las ideologías la han perdido los pocos ideólogos que quedaban en los partidos; es tal la mezcla de conceptos, actores políticos, proyectos, intereses, alianzas y pensamientos que se mezclan en las coaliciones, que al hablar de izquierda o de derecha cualquiera termina confundido, nadie ha deja- do de beber del pragmatismo. El nuevo campo de las batallas electorales está en los resultados de los gobiernos y el voto de casti- go ocurre a falta de estos, mientras unos pierden votos por la falta o ausencia de buenos resultados, otros los ganan por hacer patentes los errores del adversario. A 29 años de su nacimiento, el PRD vive la mayor encrucijada de su historia: renovarse o morir, sus opciones son encabezar gobiernos exitosos con un modelo de intervención social en la aplicación de las políticas públicas o quedar anclado a las glorias del pasado esperando que alguien le reconozca su vocación de izquierda. Las alianzas electorales con el PAN y MC, le darán una nueva oportunidad, los candidatos perredistas son competitivos en diversas zonas del país, aun en el peor de los escenarios, contará con el número de diputados y senadores para ser un contrapeso en el Congreso. El futuro inmediato del PRD lo definirán los resultados del 1 de julio, pero su capacidad de reno- varse o de auto destruirse será un proceso lento, de unos dos años. Si el partido no aprovecha las oportunidades que le representa su coalición electoral, será muy difícil escribir en su próximo aniversario.