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Ricardo Pascoe: Los secretos de Sheinbaum

OPINIÓN

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La desconfianza nace y se anida en el alma humana a partir de la necesidad de ocultar indecibles secretos. Los secretos contaminan todas las relaciones de un entorno, tanto personales como profesionales. La política no es diferente, pero tiene una variante importante. El problema con los secretos en la política es que rápidamente dejan de ser privados para convertirse en mentiras públicas. Por lo mismo, la candidatura de Claudia Sheinbaum a jefa de Gobierno de la Ciudad de México por Morena carga con pesados y lacerantes secretos que se guardan bajo una losa de inexpresividad y fría hostilidad imposible de ocultar, mientras se tornan mentiras públicas. ¿Cuáles son algunos de esos secretos que con tanto esmero y esfuerzo se esconden a la población capitalina? Son varios, y de larga data. Lo primero que se ha querido ocultar es el historial de la candidata como secretaria de Medio Ambiente durante el sexenio de López Obrador (2000-2006). En ese caso, destacan dos fenómenos interrelacionados que busca ocultar a toda costa y que la involucran directamente. Uno se refiere a la construcción de los Segundos Pisos y el otro al caso de corrupción de su esposo, Carlos Imaz, y su relación con el empresario Carlos Ahumada. En ambos casos la candidata ha negado cualquier irregularidad. Sin embargo, los hechos dicen de otra cosa. Sobre los Segundos Pisos, la pregunta que ensombrece el caso es ¿por qué se vio obligada a reservar los documentos referidos a la construcción si no había nada que ocultar? Se dice que no hay nada que esconder, pero se reservaron los documentos durante 20 años. Se sabe que el gobierno capitalino no tenía el presupuesto para su construcción, pero se construyeron, sin aclarar ni el origen del dinero empleado, ni el propósito del regalo de terrenos públicos de Santa Fe a las cementeras por un valor superior al costo total oficial de la obra. El hecho es que cuando la candidata dejó su puesto, dejó todo el expediente lejos del ojo público durante dos décadas. En ese periodo su esposo, que era delegado en Tlalpan, fue captado en video recibiendo dinero del empresario Carlos Ahumada, al igual que René Bejarano, cuyo uso nunca se explicó. En su declaración ministerial, Ahumada explicó que una parte del dinero sirvió para que la candidata y su marido pudieran viajar a París, pues deseaban alojarse en el hotel George V Paris, el mismo hotel donde se hospedaba la Princesa Diana cuando partió hacia su fatal viaje con paparazis siguiéndola a alta velocidad. La candidata lo niega, pero el viaje se hizo. Es decir, la candidata también fue beneficiaria del dinero mal habido de Ahumada. Entonces surge la duda: ¿y sus propiedades actuales también serán producto de los dineros de Ahumada? Todo indica que el supuesto divorcio de Imaz es igual a todo lo que hace la candidata: un falso acto que se ha convertido en una mentira pública. ¡Y es que el deseo del poder subordina a todo y a todos! Cuando la candidata renunció recientemente a su cargo como jefa delegacional en Tlalpan, sorprendió a todos al emplear el mismo método que usó para dejar a la Secretaria de Medio Ambiente de la ciudad. Salió reservando documentos estratégicos para no ser perseguida administrativa y penalmente. Ya vimos que en el caso de Medio Ambiente, reservó todo lo referente a los Segundos Pisos, para evitar ser investigada. Ahora, renunciando al puesto en Tlalpan reservó todo lo referente al Colegio Rébsamen, a fin de que no pudiera conocerse el grado de responsabilidad que le competía en esa tragedia donde murieron 19 niños y niñas y 7 adultos, por omisiones graves de su administración delegacional. ¿Cómo se explica que cada vez que Sheinbaum deja un puesto, también deja una estela de documentos reservados para no ser investigada? Da la impresión de que su desesperación por alcanzar la Jefatura de Gobierno al costo que sea (incluyendo un falso divorcio), tiene más que ver con su necesidad de destruir todos los documentos reservados y eliminar de una vez por todas la posibilidad de ser acusada ministerialmente por corrupción (Segundos Pisos) y/o negligencia criminal (muerte de niños y niñas y adultos en el Colegio Rébsamen), que para servir a la ciudad y a sus habitantes. El enjambre de secretos convertidos fatalmente en mentiras, está ahogando a la candidata. Cada día trasluce más su amargura, conforme cada secreto se transforma en una mentira más transparente y difícil de ocultar. Aun entendiendo sus razones —el deseo desesperado por ocultar y enterrar su pasado funesto—, es un deber cívico preguntarse si esa candidatura puede seguir adelante bajo estas condiciones. Incluso, hay que preguntarse si su candidatura no es concebida como una Juanita, en el caso de que perdiera AMLO.