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Mauricio Sulaimán: Un viaje y la habitación 1010

OPINIÓN

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Me tocó escribir esta columna volando sobre el océano Pacífico en camino de Bangkok, Tailandia, a Los Ángeles, Estados Unidos, y entre mis meditaciones no pude ocultar mi emoción por  haber visitado ese país, que fue uno de los favoritos de mi papá. El boxeo es el deporte nacional, por lo tanto, Don José fue muy querido en el Reino de Siam. Llegué a Bangkok, y nuestro vicepresidente de Oriente, el general Kovid Bahkdibhumi, me comunicó que tenía confirmada la habitación 1010 en el hotel The Oriental , misma que fue por muchos años la que mi papá siempre pedía. Mi estancia estuvo llena de recuerdos. Fue un viaje relámpago, pero lleno de actividades importantes, principalmente estar presente en la función histórica, en la que fue la novena defensa del título mundial mínimo de nuestro campeón Wanheng Menayothin, quien resultó ganador, y se colocó entre los boxeadores de élite, e igualó  el récord perfecto de 50-0, como el del púgil estadounidense Floy Mayweather Jr. Este campeón es sólido, efectivo y de buena técnica; está alejado de los reflectores y de los grandes casinos, pero eso no le quita el mérito de ser un gran merecedor de reconocimiento de su pueblo, que lo alaba y lo quiere, porque les ha dado  muchas alegrías. Apodado como El Enano Gigante, alcanzó esta proeza, que muchos boxeadores quisieran acariciar como invictos, un año después que MoneyMay. Este querido pugilista tailandés no ha terminado de escribir su historia todavía. Wanheng Menayothin. Ahí se queda, en su país y con su gente, en espera de levantar el brazo en una escena que se ha hecho costumbre como un triunfador.   LA PELEA de GGG Despega el avión. Estaré de regreso a Los Ángeles, pienso llegar el viernes, para estar presente en la pelea del 5 de mayo, la defensa del campeonato mundial peso medio de nuestro campeón, el kazajo Gennady GGG Golovkin, quien enfrentará a un difícil peleador con amplia experiencia, hambre y extrema motivación, al tener la oportunidad de su vida, como lo es el armenio Vanes Martirosyan. En esta contienda se pondrá en juego además el cinturón conmemorativo Adolfo López Mateos, del 5 de mayo, el Tzeltal, que fue elaboradora por indígenas chiapanecos, en el que se destaca la grandeza de su cultura por medio de la belleza de sus textiles. La placa es espectacular, pues las letras WBC están hechas de ámbar. Por cierto, los invito a investigar acerca del ámbar, quedarán maravillados de lo que aprenderán. En estos momentos, querido lector, usted ya sabrá quién fue el ganador de la pelea estelar de anoche en el Stub Hub Center de Carson, California. Y quien se apoderó de este bello cinturón multicolor hecho por manos de artistas mexicanos. Espero que sea una gran pelea…   PROGRAMA PARA EL FUTURO En la columna anterior se me quedaron en el tintero varios apuntes que hoy quisiera remarcar, como esos 10 años de transformar vidas en la comunidad del boxeo. Un día estaban mi papá y el ingeniero Carlos Slim platicando de la época de oro del boxeo, y ahí surgió el concepto, crear un programa que apoye a los jóvenes prospectos con una mensualidad que les permita cubrir sus necesidades básicas y, por ende, así poder dedicarse exclusivamente al boxeo. El éxito del programa ha sido formidable, han salido 11 campeones mundiales, incluyendo a Saúl Canelo Álvarez, quien fue miembro de la primera generación. Además de estas becas para boxeadores activos, Don Carlos instituyó una pensión vitalicia y seguro de gastos médicos para 27 ex campeones mundiales, permitiendo así que vivan tranquilos y con dignidad. Los becarios reciben además asesoría de todo tipo, incluyendo financiera. El programa se diseñó como modelo para sensibilizar y enseñar al peleador a ahorrar. Automáticamente se deduce el 20 por ciento de la beca y se deposita en un fideicomiso, el cual no se puede tocar antes de que pasen cinco años de haberse retirado del boxeo. Un programa con amplio futuro y  provenir.   Anécdota de hoy Mi papá fue un gran visionario y nunca temió romper paradigmas, se crecía ante los retos y la adversidad. Uno de sus últimos sueños fue la creación de una Copa Mundial de boxeo profesional. Trabajó durante años para tratar que se diera, y justo cuando estaba por concretarse, ingresó al hospital y, por lo mismo, tuvo que ser cancelada desafortunadamente. Cuatro años después de su muerte por fin se dio el primer paso en camino a lo que algún día será algo grande e importante. El boxeador estadounidense Evander Holyfield promovió el José Sulaimán World Invitational, un torneo en peso welter, en el que ocho boxeadores de distintos países buscaban la gloria. Un periodista vio a Evander durante los tres días de  las actividades de esta función, y se percató de que el legendario pugilista estadounidense siempre traía puesto el cinturón verde y oro del WBC, y le preguntó ¿por qué?, lo que Holyfield respondió: "Porque José está aquí acompañándome…".