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Luis de Llano: Broadway habla español en México

OPINIÓN

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La historia del teatro musical en México narra la relación de un intenso amor a la música, al baile y a la actuación conjugadas que ha tenido innumerables protagonistas, así como “Cupidos” y “Celestinas”. Los   grandes actores, productores y directores que han logrado que este género sea en la actualidad, uno de los más gustados por el público nacional.   La opera llega a México en 1711, la opereta y la Zarzuela tuvieron sus épocas doradas en los siglos XIX y XX en nuestro país, y cabe resaltar los nombres de Ángela Peralta, Esperanza Iris, tía política de mi padre casada con Juan Palmer, y Domingo y Pepita Embil, padres del renombrado tenor Plácido Domingo.   En nuestro país, este género es importado con mucho éxito directamente desde Broadway, su capital mundial, y a finales de los años 50 cuando es estrenada Los Novios, primera comedia musical traída a nuestros escenarios, obra que Don Luis de Llano Palmer adapta y produce, y en la que René Anselmo y Emilio Azcárraga Milmo suman sus talentos como productores, para más tarde traer a los escenarios nacionales ¡Ring, ring, llama el amor!, La tía de Carlos, La pelirroja y Los Fantásticos, entre otras.   En 1959, Bob Lerner y Manolo Fábregas producen Mi bella dama, obra traducida por mi padre y Bertha Maldonado; y a partir de entonces el público mexicano no ha dejado de disfrutar de las versiones nacionales de grandes obras de un Broadway que canta en español, gracias a la visión de entusiastas de este género, como  Silvia Pinal quien presenta la obra Mame, o mi hermana Julissa, que ha producido innumerables obras  musicales, incluidas más de una docena de  versiones de Vaselina, obra que adapto y produjo en 1973; así como El Show de Terror de Rocky, Jesucristo Superestrella, Pippin, José, el Soñador, Hermanos de SangreMenopausia, el musical.   Mi relación con el teatro también ha sido una historia de amor y de familia, entre mis primeros recuerdos infantiles está el haber sido “literalmente” amarrado a una butaca de un teatro, mientras mi madre Rita Macedo ensayaba una obra; o ya de adolescente cuando participé en Ay papá, pobre papá, estoy muy triste porque en el closet te colgó mama, obra vanguardista  de Arthur Kopit presentada en Teatro Milán en 1964, dirigida por Juan José Gurrola, estelarizada por Rita Macedo y los actores debutantes Oscar Chávez, Juan Ferrara, Julián Pastor, Roberto Dumont, Carlos Jordán, su servidor (¡debut y despedida¡) y Julissa, quien también hace sus “pininos” como productora.   Algunos años después, y para ser precisos en 1983 la serie Cachún Cachún Ra Ra (que por cierto tuvo sus orígenes como una versión de la obra musical Vaselina y en su elenco participaban actores de formación teatral) estaba en su momento más exitoso y se nos ocurrió la idea de llevarlo al escenario teatral.   https://youtu.be/_IXd5Ck0ktA   Para ello me acerqué a Manolo y Fela Fábregas para proponerle el montaje de una versión teatral, pero el resultado en primera instancia una rotunda negativa, ya que “en sus teatros sólo se presentaban los grandes éxitos probados de Broadway”, pero ante mi insistencia y para su asombro desde su estreno y durante varias temporadas, la versión musical de  El show de los Cachunes fue un exitazo y resultó muy satisfactorio ver que el día de su ensayo general en el Teatro San Rafael había más de dos mil personas esperando un lugar.   Hoy en día, me es muy reconfortante ver que la tradición del teatro musical sigue muy vigente en nuestras marquesinas, gracias a la apasionada labor de productores como Tina Galindo, Morris Gilbert, Federico González Compeán o Alejandro Gou, con obras como El Hombre de la Mancha, estelarizada recientemente por mi sobrino Benny, La Sociedad de los Poetas Muertos, La Jaula de las Locas, Los Miserables, y los anunciados estrenos de Vaselina o Hello Dolly. Sin lugar a duda este 2018, Broadway canta, baila y actúa en español en México, y la historia de este amor permanece aún en plena “luna de miel”.   Por Luis de Llano