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Hilda Nucci González: La salud un impedimento ético o legal para el ejercicio del poder

OPINIÓN

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Luego de que Andrés Manuel López Obrador sufriera un desmayo el pasado 1° de mayo en un mitin, legisladores del PAN y PRD hacen un llamado al debate nacional para que todos los candidatos se vean obligados a hacer público un diagnóstico de su estado de salud. Como parte del proceso electoral, conocer el estado de salud de los aspirantes no es algo intrascendente, sino todo lo contrario. Es un derecho fundamental que tenemos todos, por lo que hace a la transparencia y la rendición de cuentas. Sin embargo, es evidente que en el ejercicio de este derecho existe un sincretismo entre vida privada y vida pública; por un lado, el derecho a la intimidad y por el otro, la necesidad de informar.   Además, impera la prerrogativa que señala que el expediente clínico debe ser restringido porque su información es considerada como confidencial de acuerdo con las disposiciones en materia de datos personales. En tal virtud, es momento de analizar la responsabilidad y necesidad que tienen los candidatos, de interponer el interés público por encima del privado, a fin de evitar la opacidad y fomentar la transparencia, dada la naturaleza del cargo que pretenden ocupar.   En Estados Unidos y Europa el conocer la salud de los gobernantes o políticos es una práctica común, en el entendido que es un derecho el enterarse de aquellas enfermedades que por su naturaleza les impidieran el sano desarrollo de sus cargos.   Desde el punto de vista ético -no así el legal, por carecer de fundamento- los candidatos que tuvieran conocimiento previo de su delicado estado de salud, deberían no postularse o en su caso renunciar al cargo para el cual fueron elegidos o nombrados, lo anterior para evitar casos como el de Alonso Lujambio. (Villanueva Ernesto, Proceso núm 1866).   Insisto, no debieran existir reservas en el manejo de la información y derechos categóricos, debería ser obligatorio invocar una incapacidad temporal o definitiva en caso de enfermedad para no afectar los intereses nacionales.   Sostengo que la salud de los candidatos y servidores públicos es una agenda pendiente en la política mexicana que no puede ni debe continuar así. Pero a falta de legislación electoral sobre el tema, no nos queda más que apelar a la ética de aquellos, para conocer la información que pudiera imposibilitarlos en el ejercicio de sus funciones.   Dadas las condiciones actuales, lo anterior representaría un acto libre, voluntario y consciente que no todos estarían dispuestos a hacer, toda vez que si el electorado llegará a conocer su verdadero estado de salud la intención del voto podría revertirse, tal y como le sucedió a Hillary Clinton en las pasadas elecciones presidenciales. Por ello, no todos los candidatos estarían dispuestos a anteponer la ética por encima de las preferencias electorales, sobre todo aquél que hoy es puntero en las encuestas.     HILDA NUCCI GONZÁLEZ MIEMBRO DEL SISTEMA NACIONAL DE INVESTIGADORES NIVEL I @HILNUCCI