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Un sonido de Innovación

OPINIÓN

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  Esta semana en mis redes quiero tocar un tema que impacta a la sociedad de forma directa y que a veces no nos percatamos de ello y es que tal vez piensen que no tiene nada que ver con la disrupción, pero la música es un tema en el que se innova mucho, con grandes beneficios para la gente, sin embargo mal utilizado podría llegar a ser un contaminante muy tóxico para la sociedad. Aristóteles decía “la música imita directamente las pasiones o estados del alma”, es así como las personas al escuchar determinado tipo de música se sienten invadidos por el sentimiento que refleje el género, por ejemplo, si escucha música romántica puede sentirse feliz y enamorado si tiene pareja o nostálgico por no tenerla. La música siempre ha sido uno de los principales elementos para la formación cultural, que pueden ser de gran influencia en la conductas y emociones que reflejamos los seres humanos; también tiene el poder de unir a las personas y es usada para comunicar todo tipo de sentimientos; ¿Quién no se ha sentido identificado por la misma vibra y emoción en un concierto, con personas que completamente desconocidas, no importando, genero, clase social o cultura, pero ¿hasta qué punto la música es buena? ¿Cuáles son los parámetros para definir que música vale la pena escuchar y cual no? Hasta cierto punto se convierte en un tema ambiguo y de discusión; recientemente en una reunión salió el tema y concluimos que, aunque ciertos géneros musicales hoy están de “moda” no son los más apropiados para escuchar entre la población joven, por el impacto que llega a tener, esas letras con gran contenido sexual, o las que hablan sobre drogas y menosprecian a la mujer a tal punto de verla como esclava de sus movimientos o como objeto sexual. Ojo, no estoy en contra de ningún género musical, cada época en la historia ha tenido sus aciertos y sus malos ratos, pero lo más importante es que esta industria tiene mucho que aportar y mucho que desarrollar en beneficio de la sociedad, no dejemos que esta parte de nuestra cultura deje de innovar y ser parte del motor que eduque a nuestros hijos. Y tú, ¿Qué opinas? Coméntame en mis redes.