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Javier García Bejos: Un año más

OPINIÓN

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Mañana 25 de mayo se cumplen 26 años de la creación de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol). En 1992, después de décadas de creación de instituciones como el Instituto Mexicano del Seguro Social y el Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores, se asumió que la política social de nuestro país debía atender a los grupos más vulnerables a través de la incorporación de nuevos conceptos, como la focalización y la participación social.   De esta manera, la nueva secretaría se estableció para articular programas y acciones cuyo objetivo fuera combatir la pobreza. Con los años, la oferta de la Sedesol ha ido evolucionando y adaptándose a la dinámica poblacional del país. Se han sumado programas enfocados a la alimentación y fondos para la infraestructura social que han cambiado su orientación para transformar comunidades, pero, sobre todo, se ha consolidado una cultura basada en la eficiencia y el uso de la información: la actualización de los padrones de beneficiarios y plataformas digitales es indispensable para alcanzar resultados.   En este sentido, los conceptos que a principios de los noventa sustentaron el actuar de la secretaría son hoy pilares fundamentales de la política pública enfocada a elevar la calidad de vida de los más vulnerables. A través de la recopilación de información socioeconómica y el uso de mapas, por citar algunos ejemplos, se están generando sistemas reconocidos a nivel internacional, mientras que diversos programas se están apoyando en los propios ciudadanos para funcionar mejor, escuchándolos en sus colonias y hogares. Otro ingrediente imprescindible en años recientes ha sido la coordinación.   Como nunca antes, la política pública de desarrollo descansa sobre el trabajo en equipo entre niveles de gobierno, dependencias federales y actores sociales. Mediante el diálogo y la participación en diversos espacios, como comisiones y consejos nacionales, se han alcanzado acuerdos que hacen más eficiente la operación de los programas y potencian el uso de los recursos disponibles.   Hacia el futuro, no cabe duda que la Sedesol deberá progresar y consolidarse como un instrumento fundamental en la lucha contra las carencias sociales, la pobreza y la marginación en nuestro país. Afortunadamente, la hoja de ruta se está delineando con acciones encaminadas hacia escenarios de mayor prosperidad, como la alineación de estrategias con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 y el empoderamiento gradual de grupos vulnerables, entendiendo que al final, los ciudadanos deben ser gestores de su propio bienestar. Caminando de esta manera, estoy seguro que esta secretaría seguirá siendo aliada de las y los mexicanos en los años por venir.   @JGARCIABEJOS