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Demetrio Sodi: Protagonismo

OPINIÓN

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El segundo debate presidencial puso en evidencia el gran protagonismo que tienen algunos periodistas en nuestro país. El debate nunca pudo darse a fondo por el protagonismo de los dos conductores seleccionados por el INE. No entendieron su papel de conductores y no de actores y con el afán de lucirse; limitaron el diálogo entre los candidatos. No estaban para interrogar a los candidatos, sino para provocar el debate entre ellos. Les quitaban la palabra y no los dejaban terminar sus ideas.   Lo mismo pasó en el primer debate y en los 10 programas de tercer grado y Milenio con los cinco candidatos. Salvo excepciones, los periodistas e intelectuales invitados aprovecharon esos espacios para lucirse en lugar de promover el debate, y no entendieron que lo que quería el auditorio era conocer las propuestas de los candidatos.   Desde hace tiempo, muchos periodistas y comentaristas en la radio y la televisión creen haberse convertido en el oráculo de México. Creen que sólo ellos tienen la verdad y su palabra es incuestionable y ¡ay de aquel que se atreva a confrontarlos! Durante el tiempo que estuve activo en la vida política, la confrontación con ciertos periodistas ante acusaciones infundadas, los convirtió en mis enemigos de por vida. Si te atreves a enfrentarlos o contradecirlos, no sólo te critican, si no que te cierran los medios de comunicación. Desgraciadamente, este protagonismo lo vemos todos los días en los conductores de los medios de comunicación. ¡Ay de aquel político que se atreva a confrontarlos, ponga en duda su palabra o se atreva a no responder a un llamado de ellos! En ese momento utilizan toda su fuerza y la del medio para desprestigiarlo.   Me da coraje cuando un comentarista cuestiona a un político o funcionario por no contestarle el teléfono. Creen realmente que son los representantes de los ciudadanos y que los funcionarios están obligados a atenderlos a cualquier hora.   No cabeduda de que los medios de comunicación han sido fundamentales en el avance democrático, en la consolidación de nuestras instituciones y en la nueva cultura democrática de la población.   Qué bien que gocen de la libertad que tienen actualmente, pero ese protagonismo y ese poder que han adquirido para juzgar y desprestigiar a quien sea, es contrario a la consolidación de nuestra democracia, sobre todo porque no existe en nuestro país el derecho real a la réplica.   El poder que han adquirido los conductores estrellas de la radio y la televisión, son probablemente los principales responsables del desprestigio de nuestras instituciones y de los políticos. Para ellos todo está mal y todo tiene que ser criticado. Sólo hablan bien de algo cuando el medio recibe dinero y se ven obligados a hacer entrevistas que se ven abiertamente pagadas.   Ya no existe el chayote a los periodistas y a los medios de comunicación. Bueno, sí existe, pero ahora se da a través del pago de entrevistas o publicidad en sus portales en redes sociales.   A nuestro país y a nuestra democracia no les conviene el protagonismo y el poder que han adquirido los medios de comunicación. Urge reglamentarlos sin limitar la libertad de expresión, urge transparentar el dinero que reciben y el dinero que gasta el gobierno en comunicación, urge también garantizar el derecho a réplica.