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Menos de 40 días, elección a la vista

OPINIÓN

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Menos de 40 días. Y estamos situados prácticamente en el mismo lugar que hace un mes. Del primer debate a este segundo, muy poco se movió. Casi nada cambió. Si acaso, AMLO no deja de crecer.   Los que vienen atrás siguen rezagados y el tiempo se les viene encima. El segundo lugar, Ricardo Anaya, está consolidado, pero sigue lejano. Y el tercero, José Antonio Meade, está en vías de convertirse en un candidato testimonial. No importa que los dos hayan hecho un mejor debate que el puntero, nada baja a López Obrador de las nubes. No pesan los argumentos, no pegan los golpes. El tabasqueño trae teflón. Cualquier ataque se le resbala.   El debate del pasado domingo arrojó los mismos resultados que el primero, un mes atrás: Andrés Manuel repitió un popurrí de frases, no salió del lugar común y fue la piñata del evento. Todos le pegaron. Él resistió, tiró amor y paz, y aunque por momentos se descompuso y los ataques lo hicieron enojar, salió avante. Sigue caminando tranquilo, a doble dígito de distancia de sus perseguidores.   Meade se vio preparado, pero no conecta. Podrá ser buen funcionario y quizá sería buen presidente, pero como candidato es malo. Sí, se vio más suelto y mejor desenvuelto el pasado domingo, pero a 40 días no es suficiente. Las campañas las ganan los mejores candidatos, los que despiertan y contagian pasión, no los mejor preparados.   Carga, además, una pesada losa, de la que no ha querido -¿o podido?- desmarcarse: Enrique Peña Nieto. Meade me dijo el pasado lunes en MVS noticias que “el presidente no estará en la boleta”. No parece notar que, si bien el nombre del mandatario no estará escrito, sí aparece implícito. Peñaes el presidente con peor evaluación en la historia. Apenas araña el 20%. Y el PRI, partido que lo arropa, concentra el mayor número de negativos: ocho de cada 10 mexicanos no votarían nunca por el tricolor. Lo arrastran.   Anaya volvió a hacerlo bien. Como hace un mes, encontró en el debate su mejor momento. Su problema es que su momento, se reduce a una noche al mes. Una noche que no capitaliza. Una noche que no se transforma en tendencia de nada y que no lo hace crecer lo suficiente en las encuestas. Anaya lo hace bien cuando se sube al ring a debatir, pero en cuanto suena la campana y se quita los guantes, regresa a una campaña aplatanada, aburrida, que no entusiasma y que no le da lo necesario como para que su llamado al voto útil encuentre eco.   A López Obrador parece darle igual si pierde o gana el debate, porque la amenaza se reduce a las dos horas del encuentro.   Los debates no cambian tendencias, pero si generan percepción y, sobre todo, pueden transformar la conversación. Eso no ha pasado. AMLO gana tiempo y sigue siendo amo y dueño de la conversación. Ningún dardo lanzado en los debates ha modificado la trayectoria de la contienda.   La elección está a la vista. En un mes, casi nada cambió. Antes de ese mes, sucedió lo mismo. Y antes, hace dos o tres, igual. ¿Qué nos hace pensar que de aquí a un mes algo se moverá? Hasta ahora, nada.   -Off the récord   12 de 16 alcaldías en CDMX traería en la bolsa Morena. La encuesta interna de ese partido, el viernes en estas Definiciones.