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Un debate ligero

OPINIÓN

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El tema era “México en el Mundo”, pero el mundo no llegó. Los aspirantes a la Presidencia de México debatieron el domingo en Tijuana sobre temas vinculados con las relaciones internacionales, pero se atascaron en la relación con Estados Unidos, los problemas de migración y sobre todo en Donald Trump.   Sería injusto responsabilizar sólo a los candidatos. El temario de los segmentos y las preguntas formuladas tuvieron un foco estadounidense. Lo demás fue sólo relleno. De hecho, los temas que se revisaron, y no exactamente a profundidad, fueron comercio, seguridad, migración -y en este sentido, las cuestiones de reinserción de mexicanos expulsados o la actitud hacia migrantes centroamericanos- fueron el eje del debate, cuando no se desvió hacia el problema representado por Trump y sus actitudes hacia México y mucho más frecuentemente a ataques personales entre los aspirantes. La conversación tuvo, sin embargo, puntos interesantes.   El reiterado deseo del candidato puntero, Andrés Manuel López Obrador, por basar la política exterior en la doméstica hace recordar la idea del "poder suave", el poder del prestigio. Pero su noción de lo que se puede hacer con él parece más idealista que real. Peor aún, la idea de exigir el respeto de Trump al tiempo de solicitarle ayuda para el desarrollo, al estilo de la Alianza para El Progreso de hace medio siglo, parece tener un futuro nulo.   En todo caso, la idea de que se puede convencer a Trump fue parte de la conversación y en ese sentido la propuesta de Ricardo Anaya, de poner todo sobre la mesa de negociación, fue reminiscente de "la enchilada completa" que propuso para temas migratorios el entonces canciller Jorge Castañeda al inicio del régimen de Vicente Fox.   Y lo más probable es que tenga el mismo futuro. José Antonio Meade, ex-canciller y ex-secretario de Hacienda, pareció el más calificado. Pero eso es un arma de doble filo, sobre todo por temas que ocurrieron durante su guarda y que debió defender. Hizo notar que pese a sus amenazas, Trump no se ha retirado del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). El punto quizá más importante fue el de migración. La coincidencia en cuanto a la necesidad de defender a los migrantes mexicanos -aunque no diferenciaron entre los cinco millones de indocumentados y los cinco millones de residentes legales- y de buscar mejores formas de reinserción para aquellos que regresan de grado o por fuerza.   Pero ninguno presentó ideas concretas sobre cómo hacerlo, excepto tal vez el independiente Jaime Rodríguez, que habló de usar "tierras federales" o aprovechar 5 por ciento de las remesas para crear condiciones al retorno. Rodríguez se ha convertido en el comediante de la campaña electoral y sus ideas reciben ese tipo de atención. Los cuatro aspirantes hablaron de enfrentar al mandatario estadounidense para exigir respeto a México y los mexicanos. El problema es que Trump sólo respeta el poder, sea económico o militar...