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José Romo: La emoción política

OPINIÓN

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¿Y qué le digo a la razón cuando ya se me ha agotado la emoción? Duró muy poco, fue muy rápida esa energía vibrante que se sentía. Ahora la razón es más sólida que aquella emoción que me invitaba a sumarme al cambio, ¿cuál? Nunca supe con certeza cuál era, sólo recuerdo que le decían cambio, el cambio por el cambio, ahora sé que hacerlo diferente no estrictamente resultará en algo mejor.   Resultaba más sencilla la división que la unión, el coro constante era que ya no podían seguir los mismos, quiénes, todos. El reclamo ciudadano se había unido en una enorme coincidencia, era difícil no ver eso que tanto señalaban, tanto desacierto administrativo lo había acumulado. Era una indignación que provocaba una emoción poderosa que rompía con todo aná- lisis de expertos que apostaban en señalar lo contrario, fue imposible, las afirmaciones ya no eran superficiales, eran demostrables con contundentes números, argumentos que complicaban decir que eran diferentes o erróneas porque era predecible su dirección, habían fracasado.   Ya llegamos, ¿qué sigue? Volver a crecer en unidad, eso que tanto se nos ha olvidado, se pensará que hablo de los políticos, ésta vez no, hablo de todxs los ciudadanxs; de nada servirá ese cambio que se buscaba, si se sigue eligiendo cerrar ojos para no ver y tapar oídos para no escuchar. Un país no cambia sólo por elegir presidente de un distinto partido del que gobierna o eligiendo del mismo partido.   Como ciudadanoxs tenemos el poder de transformar nuestro entorno, eligiendo lo que se considere la opción o necesidad como candidatx. Somos nosotros los ciudadanxs los que decidimos hasta cuándo dejamos que siga existiendo una situación.   Quien logre convencer a los ciudadanos y lo elijan, espero que no olvide lo que en campaña era una convicción, pero que ahora que ganó, la circunstancia es imperativa y la convicción es impedimento. Que decida hacerlo bien, sólo eso.   Con los nuevos gobiernos que vienen, quiero que seamos ciudadanos más reflexivos. Quien lo haga mal que se vaya, quien lo haga bien que se mantenga.   Las sociedades también se cansan, lo absurdo en un ejercicio de gobierno no puede sostenerse, de ahí que en un mal calculo político, en una decisión con riesgo, sobresalga el enojo y no la posibilidad de la comprensión.   De algo estoy seguro, después de estas elecciones, los políticos aprenderán que la sociedad tiene la fuerza para hacer sentir su malestar, enojo y cansancio por la forma de gobernar, y aquí entran todos. Los cambios son para que esos caminos que hemos elegido, no nos hagan querer regresar, no quiero que se me olvide el presente pensando en el pasado queriendo construir el futuro.   JOSÉ ROMO EX ASESOR DEL PROCURADOR GENERAL DE LA REPÚBLICA Y EN EL SENADO @JOSEROMO_