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La migración dice más que el debate

OPINIÓN

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Los debates políticos son un ejercicio interesante porque revelan las fortalezas y debilidades de los políticos cuando hay confrontación de ideas. En el caso de la Ciudad de México, el ojo está puesto en dos mujeres: Claudia Sheinbaum y Alejandra Barrales, pero difícilmente este encuentro cambiará el panorama electoral. A la mitad de la campaña, las dos, Sheinbaum y Barrales han hecho recorridos por calles y colonias, han tenido concentraciones importantes que permiten mostrar la fuerza territorial de los partidos políticos que las impulsan, sin embargo sólo una ha podido capitalizar el enojo de la población. Andrés Manuel López Obrador logró conectarse muy bien con la población de la ciudad desde 2006 y en ésta elección es quien capitaliza la inconformidad social. El programa de apoyo a los adultos mayores que impulsó como jefe de gobierno del Distrito Federal,  fue la mejor apuesta para resarcir la deuda social con ese sector; él es principal activo de Claudia Sheinbaum en esta campaña. En contraparte Alejandra Barrales tiene que cargar con todos los negativos de las autoridades capitalinas, porque fueron gobiernos emanados por el PRD los que han gobernado desde 1997 y reprodujeron los vicios que habían criticado; muchos de los responsables ya tienen puesta la camiseta de morenista y prefieren no mirar para atrás. Desde que se dio la ruptura de López Obrador con el PRD, la migración no se ha detenido, el mejor ejemplo son estás últimas dos semanas con bajas de distinto peso, se fue un diputado federal que aspiraba a ser candidato en Cuauhtémoc, su nombre es Enrique Rubio, no es muy conocido, pero ya se sumó al equipo de Néstor Núñez y Claudia Sheinbaum, en espera de que algo le toque, pero unos días antes se encargó de organizar la fiesta de despedida del grupo parlamentario; luego el coordinador de la bancada perredista en la Cámara de Diputados, Francisco Martínez Neri que siguió los pasos de su sensei Carol Altamirano, incluso envió de avanzada a Morena a todo su equipo. Tanto Rubio como Martínez se fueron una vez que el último periodo ordinario de sesiones de la legislatura concluyó, se esperaron a cobrar hasta el último centavo que venga de erario público. Pero la más reciente y significativa es Amalia García por lo que representa para la historia del PRD, ella junto con Jesús Ortega y Jesús Zambrano era los únicos “históricos” —así se les llamaba antes— que quedaban en el PRD. El resto ya no está, algunos ven la política a la distancia y otros desde Morena. Amalia García con el PRD pasó por todos los cargos de representación popular fue asambleista, diputada federal, senadora, gobernadora; era cabeza de la corriente Foro Nuevo Sol, presidenta nacional de partido, y después de la elección de 2015 el entonces jefe de gobierno, Miguel Ángel Mancera, la llamó para integrarla a la Secretaría del Trabajo. Su renuncia fue un duro golpe para la administración y no les cayó nada en gracia. La migración dice mucho.