Haz tu denuncia aquí

Naufragio en las redes

OPINIÓN

·
¿Cuánto tiempo de la vida pasa una persona bajo el torpedeo incesante del internet y las redes sociales?   Es bastante significativo en general, y de manera más intensa y acentuada entre la juventud. Si por lo bajo una persona interactúa dos horas al día en una o distintas plataformas digitales, cada año estaría pasando más de 700 horas con la nariz apuntando al navegador.   Para distintas generaciones de personas activas en la sociedad, las redes sociales son una forma práctica y sencilla de informarse y de compartir, debatir, organizarse y actuar colectivamente.   Las llamadas telefónicas cada vez existen menos como una forma de convivencia y los chats han cambiado el carácter de la comunicación y suplantado antiguas formas de interactuar.   Poco a poco el internet y las redes sociales han cobrado más importancia e influencia en la vida cotidiana, transformados en instrumentos insustituibles de una época.   El problema es que su origen libre le ha conferido funciones, capacidades y una importancia que no toda la sociedad ha estado preparada para entender, digerir y resolver. Uno de los territorios más fangosos donde chapotean millones de personas por medio del internet y las redes sociales son las campañas políticas por la Presidencia de la República.   La elección de julio sirve de marco para visualizar fenómenos que ocurren de manera simultánea: el resquebrajamiento de los recursos e instrumentos que sirvieron al Estado y a distintos gobiernos y partidos para construir y distribuir en la sociedad una narrativa, primero por medio de la televisión y después de la radio, entre las décadas de los años 60 y los 90, y por otro lado la emergencia del internet y las redes sociales en una elección, como una alternativa diferente –más participativa, libre y deliberativa– de informarse y contrastar puntos de vista.   Este entorno relativamente nuevo ha significado un cambio radical de actitud en los ciudadanos respecto de la manera de compartir y asimilar noticias. En sentido opuesto, en el gobierno federal y los gobiernos de los estados no parece haber una comprensión de las redes, su naturaleza, su importancia y sus alcances insospechados.   Cuando era necesario entenderlas como una arena donde se debatía con apertura, fueron enfrentadas con ejércitos de bots. Lejos de apostar a su libertad, se han hecho esfuerzos para limitar sus fronteras y acotarlas por medio de reformas rechazadas por la sociedad.   Cuando la lógica dictaba apreciarlas como un punto de coincidencia, fueron empleadas para difundir discursos de odio e intolerancia. Una parte destacada de la situación adversa que enfrentan el PRI y su candidato en esta elección, se deriva de que no han logrado descifrar a las redes sociales, básicamente porque al gobierno peñista y al PRI no les interesó acercarse y deliberar, sino básicamente reaccionar a ellas, confrontarlas y controlarlas.   De manera independiente al resultado de la elección presidencial, las redes sociales representan el gran naufragio del régimen, que nunca pudo entender su valor e importancia colectiva.